Archive for agosto 10th, 2009

El mapa de fosas de la Guerra Civil estará listo a finales de año

La Asociación de la Memoria História aplaude que se tome “más en serio” este proyecto

La Asociación andaluza de la Memoria Histórica y Justicia valoró ayer que la Junta se tome “más en serio” la elaboración del mapa de fosas, después de que la Consejería de Justicia haya confirmado que tiene previsto culminarlo a finales de este año, lo que permitirá identificar más de 630 fosas que contienen a un número de víctimas que podría rondar las 50.000.

El presidende de esta asocación, Rafael López, se felicitó por este anuncio, destacando que las asociaciones de memoria histórica realizaron un arduo trabajo de campo del mapa de fosas, sobre todo, de Huelva, Sevilla y Cádiz, donde existe el mayor número, que fue entregado a la Junta.

Esta organización acoge de manera positiva el compromiso de la Junta, por cuanto significa un cambio importante respecto a la posición que mantuvieron otros titulares de la Consejería. El anuncio sobre la culminación del mapa de fosas fue realizado por la consejera de Justicia, Begoña Álvarez, quien explicó que dentro de este “importante” mapa sólo quedan por identificar las fosas ubicadas Sevilla.

Fuente: Diario de Sevilla

La maleta de Penón

Gerald Brenan y Claude Couffon, primeros investigadores del crimen lorquiano, culparon a Ramón Ruiz Alonso de la detención de Federico García Lorca. No lograron entrevistarse con el que había sido diputado por la CEDA, pero sí lo hicieron el escritor Agustín Penón y el periodista Eduardo Molina Fajardo, a quienes ofreció la misma versión: recibía órdenes del comandante Valdés, el responsable militar en Granada. Los escasos testimonios de Ruiz Alonso fueron muy difíciles de conseguir.

Penón fue el primer investigador que habló con este personaje, quien culpó de la muerte del poeta al teniente coronel Velasco de la Guardia Civil. La paradoja macabra, según cuenta Penón, es que en las estanterías de Ramón Ruiz Alonso relucía el lomo dorado de las obras completas de Federico García Lorca. La entrevista con Ramón Ruiz Alonso revela que García Lorca fue detenido en casa de la familia Rosales, falangistas amigos de los García Lorca, «con el consentimiento de Miguel Rosales», según Ruiz Alonso.

El encuentro de Agustín Penón con Ruiz Alonso (que luego se recogió en un libro póstumo titulado ‘Miedo, olvido y fantasía’) tuvo lugar en Madrid, gracias a un pintor granadino llamado Álvaro, quien debía visitar a su impresor. Agustín le acompañó en aquella visita a Gráficas Volutas, en el número seis de la calle Muñoz Torrero. Era la empresa del miembro de la CEDA. Aquel hombre cincuentón y grueso se presentó ante Penón en su despacho, en cuyas estanterías le sorprendió la presencia de las ‘Obras completas’ de García Lorca.

Corría el 15 de agosto de 1955, Penón fue la primera persona que se atrevió a preguntarle al ‘verdugo’ por el caso García Lorca. Ruiz Alonso le contó que el teniente coronel Velasco de la Guardia Civil le leyó la orden de detención del poeta granadino, entonces refugiado en la casa de los Rosales. «A mí me era muy violento sacar a un detenido de la casa de un jefe de Falange», comentó Ruiz Alonso a Penon. Por eso, según le relató en aquel encuentro, decidió hablar con Rosales. «Sí, es posible que fuera con Miguel».

«Miguel me pidió que lo esperara en el cuartel de San Jerónimo, mientras él iba a su casa para hablar de la situación con Federico y la familia. Rosales me llamó media hora después al cuartel y me pidió que fuera, que Federico ya estaba informado».

Ruiz Alonso describió a Penon su versión de la detención: «Me presentaron a Federico, quien me estrechó la mano efusivamente. Estaba un poco nervioso y me preguntó: ‘¿Cree usted que me sucederá algo?’. Y yo le contesté: ‘He sido elegido especialmente para ser responsable de que llegue ileso al Gobierno y allí se quedará con Rosales, su mejor amigo. No necesita más garantías’. Entonces le pedí a Miguel que me acompañara al Gobierno».

Cinco años detrás

Cinco años estuvo el periodista y entonces director del granadino diario ‘Patria’ Eduardo Molina Fajardo, desde el 15 de junio de 1970 al 29 de marzo de 1975, para conseguir una entrevista con Ruiz Alonso.

El ex diputado de la CEDA le puso como condición el envío de un cuestionario sobre el tema, «y yo le contestaré todo lo que sepa sobre sus preguntas». Pero retrasó la respuesta y Molina Fajardo insistió nuevamente. La tardanza se debió a la muerte de Luis García-Alix, jefe de la CEDA e implicado en el crimen de García Lorca. Por esa razón, Ruiz Alonso quiso matizar y repensar sus respuestas.

En una de las muchas llamadas del periodista a este testigo de excepción se produjo una gran revelación: Ruiz Alonso le contó que había escrito un libro, titulado ‘Así se escribe la historia’, que debía publicarse en el extranjero, no sabía si en vida o «cuando Dios me haya llevado».

Hasta el día de hoy nada se sabe sobre ese testimonio escrito de Ruiz Alonso, aunque algunos de los investigadores, muy pocos, aseguran que ese libro existe y contiene la confesión póstuma del hombre que detuvo a García Lorca.

Tras varias conversaciones telefónicas más, la entrevista (que Molina Fajardo recogió en el libro póstumo ‘Los últimos días de García Lorca’) se celebró en Madrid, en el domicilio de Ruiz Alonso en la calle Maestro Chapí, 7. Le pidió que dejara la grabadora, «pues le molestaban esos aparatos».

-«¿Quién denunció a Federico García Lorca?, preguntó el periodista. «Queipo de Llano llamó al comandante Valdés desde Sevilla, dando el domicilio donde estaba Federico García Lorca, pero sin saber que era la casa de los falangistas Rosales», contestó Ruiz Alonso.

-«¿Cómo fue que usted realizó la detención?», dijo Eduardo Molina Fajardo. «Valdés me dio la orden de conducirlo desde ese domicilio al Gobierno Civil, respondiendo del buen resultado del servicio con mi vida, lo que hice con la mayor discreción», respondió el diputado de la CEDA, quien ‘cumplió su misión’.

Texto: Ideal
Video: Youtube

Que mi Nombre no se Borre de la Historia (2)

Las Trece Rosas

Carmen Barrero Aguero (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.

Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de derechas. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun se conserva.

Pilar Bueno Ibáñez
(27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas murió de pena (por la muerte de su novio en las guerrillas) estando ella detenida. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su “novio”. La detuvieron cosiendo en su casa.

Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.

Elena Gil Olaya
(20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.

Virtudes González García (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.

Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó “¿Es que a mi no me matan?”.

Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.

Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Victoria Muñoz García
(18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.

Luisa Rodriguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.

Que mi Nombre no se Borre de la Historia (1)

Las Trece Rosas es el nombre colectivo que se les dio a un grupo de trece muchachas, miembros de la JSU(Juventud Comunista y Juventud Socialista), siete de ellas menores de edad (entonces establecida en 21 años), fusiladas por la represión de la dictadura del ejército franquista en Madrid, el 5 de agosto de 1939, poco después de finalizar la Guerra Civil Española.

Download La Historia de las 13 rosas

Tras la ocupación de Madrid por el ejército franquista y el fin de la guerra, las Juventudes Socialistas Unificadas intentaron reorganizarse clandestinamente bajo la dirección de José Pena Brea, de 21 años. Tras el golpe de Estado del coronel Casado y el fin de la guerra, los dirigentes del PCE y las JSU habían abandonado España, dejando la organización en manos de militantes poco significados, los cuales esperaban pasar más desapercibidos. José Pena, secretario general del comité provincial de las JSU, fue detenido por una delación y obligado a dar, mediante torturas, todos los nombres que sabía y firmar una declaración preparada.

Roberto Conesa, policía infiltrado en la organización, colaboró también en la caída de la organización (Conesa fue posteriormente comisario de la Brigada Político-Social franquista y ocupó un cargo importante en la policía durante los primeros años de la democracia). La práctica totalidad de la organización clandestina cayó de este modo, sin apenas posibilidad de reorganización. La mayor parte de los detenidos aún no había tenido tiempo de integrarse en la organización clandestina o apenas acababan de hacerlo. A la captura de los militantes ayudó el hecho de que los ficheros de militantes del PCE y las JSU no habían podido ser destruidos, debido al golpe de Estado del coronel Casado, y fueron requisados por los militares franquistas al ocupar Madrid. Entre los detenidos se hallaban las Trece Rosas, que fueron detenidas y conducidas primero a instalaciones policiales, donde fueron torturadas, y después a la cárcel de mujeres de Ventas, construida para 450 personas en la que se hacinaban unas 4.000.

El 29 de julio, Isaac Gabaldón, comandante de la Guardia Civil, inspector de policía militar de la 1ª Región Militar y encargado del “Archivo de Masonería y Comunismo” (archivo que agrupaba los documentos recopilados por el ejército de Franco en su avance durante la guerra), su hija de 18 años y su chófer fueron asesinados en Talavera de la Reina, en un oscuro incidente del que fueron acusados tres militantes de las JSU. Como represalia, 56 jóvenes de las JSU encarcelados (en su mayor parte antes del asesinato), 43 hombres y 13 mujeres, conocidas como las Trece Rosas, fueron llevados a un simulacro de juicio ante un Tribunal Militar el 3 de agosto (expediente 30.426), acusados de reorganizar las JSU y el PCE para cometer actos delictivos contra el “orden social y jurídico de la nueva España”, y condenados, por “adhesión a la rebelión”, a pena de muerte. En la madrugada del 5 de agosto de 1939, junto a la tapia del cementerio de la Almudena de Madrid, a 500 metros de la prisión de Las Ventas, fueron fusilados los 56 miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas, entre los que se encontraban las Trece Rosas.

Texto: Wikipedia

Video: Canal Video de Boletín Informativo de la Sanidad Pública