Archive for the ‘ Personal sanitario víctima del franquismo ’ Category

LA HIJA DEL GUDARI

CONCHITA EGUIDAZU, UNA MÉDICA VASCA EN ALBANIA

María Concepción Eguidazu Goyogana no fue una niña de la guerra estrictamente hablando, porque llegó a la Unión Soviética en la primavera de 1939, con 16 años de edad, y no residió en las Casas de niños españoles. Conchita, nacida en 1923 en Bilbao, era hija del ingeniero de caminos Manuel Eguidazu Garai, quien durante la Guerra Civil fue comandante del Batallón Facundo Perezagua, formado por comunistas.

Hecho prisionero por las tropas franquistas en la toma de Bilbao, Eguidazu fue el primer militar vasco que ejecutaron tras la caída de la capital vizcaína. Su fusilamiento en Santoña se convirtió en todo un símbolo y tuvo una amplia repercusión en los medios de comunicación republicanos.24

Manuel Eguidazu había presentado un plan de fortificaciones para Bilbao que no fue aceptado por el lehendakari Aguirre por tratarse del plan de un comunista. Eguidazu advirtió a Aguirre que el capitán de ingenieros Alejandro Goicoechea, constructor final de lo que se denominó El Cinturón de Hierro, era falangista, pero el presidente no le hizo caso y Goicoechea se pasó al bando franquista en febrero de 1937 llevándose consigo los planos de las defensas de la ciudad, lo que facilitó la toma de Bilbao por las tropas rebeldes cuatro meses después.25

Conchita conoció la crudeza de la guerra y vio morir a varias personas a su alrededor durante los combates que precedieron a la caída de Bilbao. Logró huir a Santander junto con su madre y sus dos hermanos, Beatriz y Juan Manuel. Allí tomaron un carguero, en el que formaban parte de un grupo de 500 niños evacuados. El barco sufrió el acoso de los submarinos franquistas y logró llegar a Burdeos gracias a que ostentaba el pabellón francés 26 Ya en este país, fueron internados en el refugio-colonia de Agen, en el departamento de Lot-et-Garonne, que era controlado por la CGT francesa y albergaba a 103 niños, que se encontraban acompañados por varias personas adultas.27 Durante los dos años que residieron en este campo, su madre, que era maestra, daba clases a los niños refugiados. El gobierno franquista reclamó al final de la Guerra Civil la repatriación de los niños del campo y Conchita, sus dos hermanos y su madre, fueron los únicos que consiguieron ser sacados clandestinamente del campo, evitando su regreso forzoso a España.28

Conchita en la Gran Guerra Patria

El 2 de mayo de 1939 se embarcaron en el buque María Uliánova, gemelo del Kooperatziia, que partió del puerto de Le Havre con rumbo a Leningrado. El barco llevaba a bordo a muchos dirigentes del PCE y nada más llegar a la URSS, el grupo fue trasladado a la Casa de reposo de los sindicatos soviéticos de Zanki próxima a Jarkov. Conchita, que antes de abandonar Bilbao estudiaba el bachillerato, quiso conocer lo que era el proletariado y marchó a trabajar con otros jóvenes evacuados durante un año a la fábrica de tractores de Jarkov, «Sierp i Mólot» (Hoz y Martillo). Más tarde, fue llamada a Moscú y reanudó sus estudios, alojándose en un colectivo de jóvenes compatriotas.29

Cuando comenzó la Gran Guerra Patria, Conchita quiso alistarse en el Ejército Rojo junto con otros jóvenes, pero su solicitud no fue aceptada y todos ellos se dedicaron a tareas de ayuda a la población de Moscú. Su grupo fue evacuado hacia Siberia cuando los alemanes se aproximaban a la capital, pero las autoridades soviéticas comprendieron que muchos españoles no soportarían las duras condiciones de vida de la región y acabaron trasladando a Samarcanda (Uzbekistán). Durante el interminable viaje en tren, que duró 42 días, Conchita atendió su primer parto, el de una mujer rusa que había perdido a su madre y a una hija en los bombardeos de Moscú y se dirigía a los Urales desprovista de equipaje. Las jóvenes vascas y españolas pasaron toda la noche después del parto preparando, a partir de sus propios camisones, ropa y pañales para la niña recién nacida, así como mantas y jerseys.30

Una vez en Samarcanda, estudió en el Técnico de Medicina. El regreso a Moscú tuvo lugar en diciembre de 1944. Esta vez el tren iba lleno de heridos y Conchita, que ya había terminado Ios estudios de enfermera y comadrona, colaboraba en las curas de los enfermos. En el tren viajaban cuatro jóvenes estudiantes de  medicina, tres mujeres, una de ellas Conchita, y un varón, quien posiblemente era Javier González Calabor. Dos integrantes del grupo se pasaron los ocho días que duró el viaje postrados por la malaria.31

La señora Konomi

Cuando ya residía en Moscú y estudiaba en el Instituto de Medicina núm. 1, Conchita fue requerida por unos albaneses para que les sirviera de intérprete, ya que no hablaban ruso y ella era la única persona del curso que dominaba el francés, segunda lengua de los estudiantes albaneses, a quienes también ayudaba en sus estudios. Entre ese grupo de albaneses conoció al que luego sería su marido, Grigor Konomi, que ya había terminado la carrera de Medicina en Grecia y se encontraba en Moscú perfeccionando su formación. Se casaron, pero Grigor fue reclamado en 1947 desde Albania y tuvo que regresar apresuradamente a su país. Conchita que se estaba especializando en Obstetricia y Ginecología, no pudo seguir a su marido porque no le permitían abandonar la URSS, tal como les pasaba a la mayoría de emigrados españoles.32

En diciembre de 1948 trabajaba de ginecóloga en el Instituto de Partos y Ginecología de la Academia de Ciencias Médicas de la URSS, calificativos con los que consta en una carta dirigida a Alejandro Casona, publicada en Mundo Obrero, de la que es uno de los jóvenes españoles firmantes.33 Manuel Tagüeña, a la sazón asesor militar en Yugoslavia y compañero de Artemio Precioso, casado con Beatriz Eguidazu, recuerda en sus memorias las dificultades que tuvo que soportar Conchita antes de que le permitieran salir de la URSS.34 Conchita y Grigor se comunicaban solamente a través de cartas y telegramas. Ella marchó a Albania en 1953 y comentaba que estuvieron separados «seis años, menos doce horas».35 Según Clarita Martínez, que estudiaba un curso por detrás de Conchita, ésta realizó los dos primeros cursos de la carrera en el Asia Central y el resto, en el Instituto de Medicina núm. 1 de Moscú, obteniendo la graduación en 1948.36

La primera ginecóloga de Albania

Conchita fue designada al llegar a Albania médico responsable del entonces único hospital obstétrico de Tirana y de toda Albania, y se le encargó formar al personal sanitario que se dedicaría a la especialidad. Hasta entonces solamente existían en el país dos médicos varones que ejercían como ginecólogos que poseyeran la titulación en Obstetricia. Mientras no pudo desenvolverse en la lengua albanesa, una comadrona que hablaba francés le sirvió de intérprete. Cuando en 1957 se inauguró la Universidad de Tirana, asumió el cargo de profesora de la cátedra de Ginecología. La misma Conchita refería que su marido y ella vivían muy poco tiempo en casa porque estaban a menudo por los pueblos de las montañas organizando la asistencia sanitaria. Durante muchos años se desplazó de día y de noche a los hospitales provinciales para operar a las enfermas graves y asistir en partos difíciles. Recorrió a pie todas las aldeas de la región de Tirana con el fin de crear consultorios para mujeres y a comienzos de los años ochenta, después de jubilarse, trabajó gratis durante un año para completar la formación del personal de diez consultorios en los barrios de Tirana y otros en las poblaciones de la comarca.37

Conchita vivió la atmósfera asfixiante en la que la dictadura de Enver Hoxha tenía sometida a la población del país. Un ejemplo de esta situación lo refiere el médico Manuel Arce, que visitó Albania como turista a comienzos de los años setenta. Una vez hubo llegado al país, llamó por teléfono desde su hotel a Conchita, marcando un número de tres cifras que le había proporcionado su hermano Juan Manuel Eguidazu. Conchita se puso al habla y tras una breve conversación en la que se mostró muy asustada, colgó bruscamente el teléfono.38

La tierra de la madre

No pasó ni un solo día de la vida de Conchita en el que ella no pensara en regresar a Bilbao. Realizó dos breves visitas en 1984 y 1986, pero no fue hasta 1992, después de la muerte de su marido, que había llegado a ser general del ejército albanés y cuando ya se había producido la apertura de Albania al exterior, que se trasladó con sus dos hijos a Madrid,39 en donde mu­rió en 1995.40 Padecía una enfermedad digestiva, posiblemente pancreática, pero no quiso operarse porque era cardiópata y le podrían surgir complicaciones tras la cirugía.41 Su abnegada y desinteresada labor en favor de los pobres ha sido comparada por los albaneses con la de su compatriota, la Madre Teresa de Calcuta. En 2005 le rindieron un homenaje póstumo y se inauguró en la Maternidad de Tirana un centro de salud para mujeres que lleva su nombre.42

Su tío era médico y a Conchita, cuando era niña, le gustaba acompañarle a visitar a los pacientes. Siempre mostró una inclinación hacia esta profesión y le atraía la idea de ayudar a traer nuevas vidas a este mundo. Cuando era pequeña, su madre le explicó que si venía una guerra tendría que saber comer de todo y un día encontró a Conchita comiendo hierba en el campo. A lo largo de su vida, si no tuvo que volver a comer hierba en alguna otra ocasión, sí que supo lo que era pasar hambre y todo tipo de penalidades.43

Conchita explica pasajes de su vida en el documental La tierra de la madre, realizado en 1993-1994 por Marcelo Expósito y José Antonio Hergueta. Su relato se alterna con imágenes de la Guerra Civil y de la evacuación de los niños españoles, comparadas con filmaciones de los años noventa, mostrando embarcaciones de emigrados albaneses. Asimismo, la película ofrece una grabación de la familia de Francisco Franco en la que su hija Carmencita habla al lado de sus padres, expresando el deseo de que todos los niños del mundo sean felices. La inclusión en el documental de la familia del dictador contrarió enormemente a Conchita. El título del documental se refiere a sus dos hijos que ya habían conocido «la tierra del padre», Albania, y ahora se disponían a vivir en «la tierra de la madre», España.44

Su hermana Beatriz, nacida en 1924, se casó con Artemio Precioso, destacado militar republicano exiliado en la URSS, el cual en los años setenta y ochenta, ya instalado en España fue impulsor del movimiento ecologista, siendo fundador y encargado de la sección española de Greenpeace.45

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24- «Comandante Manuel Eguidazu. Eran del Partido Comunista» (www.guerracivil.forumup. es/aboutl408-guerracivil.html).

25-.M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu, MLK Producciones 1994. «Saturnino Calvo, memorias de un luchador»  www.groups.msn.com = 0&ID_Message = 246&LastModified =4675513124336771788). Testimonio de José Antonio Hergueta García.

26-. M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu, MLK Producciones, 1994.

27-. G. Arrien, I. Goiogana. El primer exilio de los vascos. Cataluña, 1936-1939. Fundación Sabino Arana, Fundació Ramón Trias Fargas, Barcelona, 2002, p. 107.

28-. M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental.  Entrevista filmada a Conchita Eguidazu, MLK Producciones, 1994.

29-. M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu, MLK Producciones, 1994.

30-. M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu, MLK Producciones, 1994.

31-. M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu. MLK Producciones, 1994.

32-.M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu. MLK Producciones, 1994.

33-.“Carta de los jóvenes españoles residentes en la URSS a Alejandro Casona”. Mundo Obrero, París, núm. 150, 30-12-1948, p. 2.

34-.Tagüeña Lacorte. Testimonio de dos guerras. Planeta, Barcelona 2005, p. 538.

35-.Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu, MLK Producciones, 1994.

36-.Testimonio de Clara Martínez Álvarez.

37-. M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu. MLK Producciones 1994. «Dedican un centro ginecológico de Tirana a una doctora española» www.informativos.telecinco.es/va/dn_25982.htm). Testimonio de José Antonio Hergueta García.

38-.Testimonio de Manuel Arce Forres. .. .

39-. M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu. MLK Producciones, 1994. Testimonio de Manuel Arce Porres y José Antonio Hergueta García.

40-.«Dedican un centro ginecológico de Tirana a una doctora española  www.informativos.telecinco.es/va/dn_25982.htm)

41-.Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu, MLK Producciones, 1994. Testimonio de José Antonio Hergueta García.

42-.“Dedican un centro ginecológico de Tirana a una doctora española  www.informativos.telecinco.es/va/dn_25982.htm).

43-.M. Expósito, J.A. Hergueta. La tierra de la madre. Película documental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu, MLK Producciones, 1994.

44-.M. Expósito, J. A. Hergueta. La tierra de la madre. Película docu­mental. Entrevista filmada a Conchita Eguidazu, MLK Producciones 1994. Testimonio de José Antonio Hergueta García.

45-. M. Tagüeña Lacorte. Testimonio de dos guerras. Planeta, Barcelo­na, 2005, p. 532.

Fuente: Iñaki Anasagasti

REGINALD SAXTON – Un médico britanico en la Guerra Civil

Nota de Edición: Traemos este documento de un gran Hispanista como muchos anglosajones. Algunos anglosajones como Paul Preston, Ian Gibson… que quieren más a España que mucho patritota de camisa azul, boina roja, y su correaje. El documento es de Paul Preston y dedicado a toda aquella humanidad internacional que siempre la hay alrededor de los conflictos nacionales, bien sean de crisis o de guerras civiles como la nuestra Demuestra que es en estas situaciones cuando la solidaridad y la cooperación fluye como torrente incontinente e incontrolable, que abre en esos momentos esperanzas de que se puede llegar a una sociedad más justa e igualitaria. Siempre los poderosos que no tienen ninguna utopía sino la avaricia de amasar fortuna a base de empobrecer al resto de la población, acaban siempre con estas esperanzas. Esfuerzo inutil el de estos poderosos porque después de la muerte no hay nada y lo que no hayas disfrutado en esta, no hay quien te lo reponga. Dedicar toda la vida a explotar al prójimo no sólo es, por tanto inutil, sino además estúpido y destructor de todo lo que tenemos a nuestro alrededor que es colectivo. Eso fue nuestra Guerra Civil y 40 años de dictadura fascista, criminal y genocida.

Os dejamos con el texto de Paul Preston, que no por antiguo deja ser totalmente oportuno, ahora que en España y en Gran Bretaña se ciernen sobre nosotros negras tormentas contra la Sanidad Pública. Es muy oportuno y conveniente recuperar la Memoria Histórica del valor de nuestros profesionales nacionales e internacionalistas, para escarnio de los que en su degradación moral y falta de cualquier escrúpulo, pudor o vergüenza quieren seguir oprimiendo a quienes les “aupan” al poder en elecciones. Si esto es así con elecciones que no será cuando hay una dictadura. A todos los Sanitarios de todos los tiempos:

REGINALD SAXTON – Un médico britanico en la Guerra Civil
PAULPRESTON

Mejoró las transfusiones, creó un laboratorio móvil y fundó un puñado de hospitales de campaña

El 8 de agosto de 1936, un grupo compuesto por médicos, estudiantes y enfermeras se reunía en Londres para enviar ayuda médica a la II República. Uno de ellos era un joven médico de nombre Reggie Saxton, que ha fallecido recientemente a la edad de 92 años.

Apenas dos meses después. Saxton llegó a Grañén (Huésca), donde se había creado un hospital de campaña. <Allí no había más que suciedad, ratas y un patio maloliente>, recordaba. Pronto se convirtió en una figura popular dispensando píldoras y cataplasmas que solía llevar en una mochila. Pero la guerra no terminó para él en Grañén. Saxton levantó un hospital en un club de campo que había en Villarejo de Salvanés (en Ia provincia madrileña) utilizando el bar como quirófano y operando sobre tres de las mesas del bar.

Fue el propio Reginald quien descubrió una serie de métodos nuevos para las  transfusiones, logró clasificar la sangre de todos los brigadistas y organzó con buen tino el flujo de heridos a los hospitales.

Ya en el otoño de 1937 -y después de dar algunos tumbos por la sierra- Saxon volvió a Grañén, donde apenas había alimentos ni agua potable, pero sí una epidemia de fiebres tifoideas. De allí partió al norte de Teruel, donde le tocó poner en marcha un hospital. Bajo constantes bombardeos aéreos, el personal sanitario se veía obligado a compartir sus alimentos con la población y a habilitar aulas para enseñar a leer v escribir a las mujeres de la localidad, muchas de las cuales no asistían a clase porque los curas les habían advertido de que aquello era impío.

En 1938 Saxton diseñó un laboratorio móvil que instaló sobre el chasis de una ambulancia. Este laboratorio, además de servir para transportar agua y leche, se utilizó para hacer análisis: Su inagotable curiosidad intelectual le llevó a explorar las posibilidades que había de hacer transfusiones de sangre desde cadáveres.

A partir del verano de 1938, una ofensiva republicana intentó reunir las dos partes en que había quedado dividida Ia zona republicana. Durante los tres meses que duró, Saxton se llevó su unidad móvil de transfusiones a un hospital de urgencias que se había instalado en una cueva de una colina, cerca del pueblo de La Bisbal de Falset. <Un día, escribió un periodista sudafricano, <mientras atisbaba en el interior de aquella oscura cueva pensé que estos españoles nuevos y libres tendrían que erigir una estatua en la misma entrada. Una estatua en honor de un hombre llamado Reginald Saxton, doctor en Medicina.

Hijo de un profesor de Botánica, Saxton había nacido precisamente en Sudáfrica, en Ciudad del Cabo. Vivió una infancia muy feliz en la India, pero su familia regresó a Inglaterra en 1920. Terminada la carrera de Medicina, Saxton se unió al Partido Comunista y después de visitar la URSS se instaló en Reading, donde comenzó a ejercer.

Durante su estancia en España Saxon se enamoró de una de las voluntarias, Rosaleen Smythe. En una entrevista que concedió a The Guardian el año pasado, Saxton confesaba: <Con el paso del tiempo, yo iba notando cómo ella y yo nos  íbamos convirtiendo en una sola persona. Pero el matrimonio era un acontecimiento de unas dimensiones mucho menores de las de Ia guerra, por lo que jamás hablamos de casarnos>.

Suponía que ambos se casarían a su regreso a Inglaterra, pero a su familia no le gustó ella y la incertidumbre empujó a Rosaleen a los brazos de un brigadista de Vancouver con el que se acabó casando.

Acabada la contienda española, Reggie ejerció la medicina en el Ejército durante la II Guerra Mundial. por lo que fue condecorado. En la posguerra, Saxton trabajó como médico cerca de Brighton y se casó con Betty, una antigua actriz que tenía dos hijos de un matrimonio anterior. Juntos tuvieron otros dos hijos y Saxton fue un padré maravilloso para los cuatro.

Siguió siendo un activo pacifista y participó en diversos movimientos sociales. Rosalleen, por su parte, se acabo divorciando. Aún conservaba intacto en su corazón su amor por Reggie. Ambos volvieron a verse en Madrid en 1996 en un encuentro de las Brigadas Internacionales. Cuando Saxton enviudó en 1998, los dos se fueron a Canadá a vivir juntos. Hace apenas dos años volvió a Inglaterra, A sus 90 años, con la vista y el oído muy deteriorados pero con una mente siempre despierta, Saxton gritó en las calles contra la Guerra de Irak.

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Reginald Saxton, médico británico, nació el 13 de Julio de 1911 en Ciudad del Cabo y falleció el 27 de Marzo de 2004 en Brighron.

Fuente: Asociación de Familiares y Amigos de Represaliados de la II República por el franquismo.

Nota de Edición: Hoy traemos la segunda parte de la página web donde viene tan bien referenciado el nombre de tanto personal sanitario represaliado por el franquismo en Ourense. Es por ello que no podemos entender que se mantegan nombres y simbología franquista en las Instituciones Sanitarias del Sistema Nacional de Salud. Por ser un colectivo especialmente castigado, pero además ser incompatible el crimen con la salud, es un insulto a la inteligencia mantener determinados recuerdos de los golpistas, genocidas y criminales de guerra.

+ Antonio Vázquez de Parga Jorge : (Salamanca, 1903- Ourense, 1983). Oftalmólogo del Hospital Provincial; del Partido radical, y presidente en 1936 de la Unión Republicana. En octubre de 1937 es detenido y sufre cárcel durante unos meses en el monasterio de Oseira. Es destituido de su plaza en el Hospital, a la cual nunca regresará, dedicándose a la medicina libre el resto de su vida profesional. Lo mismo que Meixengo, en su período de reclusión inició una amistad y relación con los monjes de Oseira, vínculo que es hoy continuado por los familiares de ambos médicos ourensanos. + Perfecto Hervella Gómez : Médico de la zona de Caldelas. Ligado al movimiento Agrarista y luego también a Izquierda Republicana en la Segunda República. Este médico, también comparte igual destino que Vázquez de Parga y Meixengo en la cárcel de Oseira. Sufre destierro en diferentes destinos: Xunqueira de Ambía, Celanova, Manzaneda…Hasta 1955 estuvo trabajando como médico en Manzaneda.

+ Antonino Pereira : Nace en Arnoia- Ourense. Termina la carrera de Medicina en Santiago en el curso 1908-1909, siendo compañero de promoción de Castelao Médico de Quins en la Guerra Civil; fallece en Bahía (Brasil). Simpatizante socialista y tío de José Meixengo Pereira. Muy vinculado al pueblo y a las gentes de Quins en donde se preocupó de mejorar el nivel educativo de la zona, en donde instaura el Día del Arbol. Sufrió acoso por parte de los falangistas, quienes lo acusaban de ser el instigador de los movimientos izquierdistas de la zona. No llega a ser detenido ni “depurado”.

+ Antonio Fernández Carnicero : Médico pediatra; era médico de una compañía ferroviaria y tenía su consulta enfrente de la puerta de la Estación de Ourense. Los lunes consultaba “de balde”. Considerado por historiadores como Maiz(1999) como uno de los pilares funamentales del Partido Comunista en Ourense en la II República. Junto con otros compañeros de partido (Luis Soto, Juan Nóvoa,…) participa en la edición de un periódico obrero entre 1931-1932, llamado “El Soviet. Buscado por los falangistas al iniciarse el golpe de Estado de 1936, consigue pasar la “raia seca” por Tourem y refugiarse en Portugal con la ayuda de varios curas y familiares. Su consulta y domicilio fueron arrasados por los falangistas, pero una “mano amiga” recoge el título de Médico de entre los rescoldos y se lo hace llegar a la familia. Gracias a ello pudo establecerse inmediatamente como médico en el exilio. Tras pasar por un campo de concentración en Francia y por Buenos Aires, se exilia en México y allí se establece como médico. En México y en compañía de Luis Soto, proseguirá un activismo político antifranquista muy importante, vinculado a la FOARE (Federación de Organismos de Ayuda a los Republicanos Españoles) en los años 40, y luego como parte de la directiva del “Padroado da Cultura Galega en México” y la revista “Vieiros”….Ya no regresará de visita a España hasta después de la muerte de Franco.

+ José Pardo Babarro : Médico oculista, que consultaba en la Rúa Progreso, 52, 1ª, en una clínica compartida con Serafín Martínez Malvar. Anarquista ya desde que estudia Medicina en Madrid, tiene numerosas colaboraciones en el semanario de la Confederación Regional Galaica de la CNT “Solidaridad obrera” y en el periódico anarquista coruñés “Brazo y Cerebro” ( Mayo 1935- Julio 1936). Atendía en Ourense a los afiliados de la CNT así como a sus familiares, con un 50% de descuento. Fallece en el frente de guerra en 1936 adonde fue movilizado por las tropas”nacionales”.

+ Francisco Anastasio Bejarano Fraile ( Valladolid, 25-12-1900 – Ribadavia, 1981): Antes de la Guerra Civil, trabaja en la zona de Guadalajara. Militante del Partido Comunista, combate en las filas republicanas y al terminar la guerra es condenado a muerte, aunque finalmente indultado y condenado a doce años y un día de cárcel. Sufre prisión primero en Guadalajara, siendo trasladado en 1940 a la Cárcel de Camposancos (A Guarda – Pontevedra). De allí fue trasladado a finales de 1941, debido a una epidemia de chinches y pulgas, para pasar a sufrir cárcel y aún peores condiciones higiénico-sanitarias en la Cárcel (Antiguo Cuartel) de Santa Isabel (Santiago) hasta marzo de 1942. La vida en la Prisión de Santa Isabel con más de mil prisioneros políticos (y algunos comunes) era extremadamente dura, ya que casi una docena de personas morían diariamente por inanición y avitaminosis. Bejarano se hizo cargo de la Enfermería como “Médico Recluso” tanto en Camposancos como en Santa Isabel. También continuó allí dentro su labor de militancia y reorganización política. Sale finalmente de prisión y es desterrado a Cortegada de Baños (Ourense). Estuvo en libertad condicional hasta mayo de 1945.

En Cortegada trabajó durante siete años como médico por libre ya que el gobierno franquista le privó de todos sus derechos profesionales. Estuvo sancionado económicamente hasta el fin del franquismo. Posteriormente ejerció (siempre privadamente) en Castrelo de Miño durante tres años y finalmente en Ribadavia hasta su jubilación ( en los últimos años le ofrecieron alguna sustitución en el Seguro). Pese a estar en libertad muy estrechamente vigilada durante años, no perdió oportunidad de contactar con antiguos combatientes republicanos (Modesto Gil “Tacón”, Adolfo Reguilón, y otros…) -incluso con alguno vinculado a las guerrillas-, con quienes departió ratos y encuentros en Cortegada o Ribadavia.

+ Federico Lloria Llovera y Roberto Lloria Llovera : Naturales de Valencia; en donde estudian la carrera de Medicina. Federico Lloria Llovera (Valencia, 1912 – Valencia, 1991) es represaliado por militancia política izquierdista e imposibilitado para ejercer la profesión de médico durante 5 años en Valencia. Su hermano Roberto( Valencia, ¿?- Vigo, 1995) es hecho prisionero de guerra en el frente de Teruel, y acaba siendo encarcelado en el campo de prisioneros políticos y civiles de “El Cumial”. Por tal circunstancia, Federico se traslada a Galicia para ejercer la profesión médica y poder estar más cerca de su hermano. Ejerce como médico en la zona de A Merca y luego en Ourense. Fue nombrado médico del Instituto de Previsión de Ourense hasta el año 1969, año en el cual se traslada a Valencia para continuar ejerciendo allí hasta su jubilación.

Pese al máximo valor de las declaraciones de su viuda (Matilde González Palau -”Matilde Lloria”), respecto a la no – militancia del Dr.Lloria en el Partido Comunista tras su establecimiento en Ourense, hay referencias bibliográficas muy claras respecto a su pertenencia a la cúpula de la organización comunista en Ourense al menos entre 1945-1948. Quedan dudas que sólo nos las podría aclarar el propio doctor Lloria. Según Manuel Peña-Rey (2000), no era infrecuente en estos años muy duros de la represión que las actividades de los militantes y enlaces comunistas y antifranquistas fuesen muy clandestinas y que ni los familiares más cercanos fuesen informados de cara a evitar represalias.

Matilde Lloria es Hija Adoptiva de la ciudad de Ourense, y hace pocos años se encargó de que se cumpliera uno de los deseos de su esposo: que su Biblioteca personal pasase a ser disfrutada por los ourensanos. La Diputación de Ourense es la depositaria de la misma.

+ Laureano Gómez Paratcha : Este médico pontevedrés, que había sido Ministro en la República, tiene la mala suerte de ser desterrado en los primeros días del golpe al Balneario de Cabreiroá (Verín). En dicho Balneario radicaba uno de los más activos núcleos de la Falange de la zona, compuesto por la familia dueña del Balneario( familia Salgueiro) y otras personas como el Dr.Sanguino, médico del mismo….Tras Consejo de Guerra en Septiembre de 1936, es condenado a doce años de cárcel. +Otros médicos represaliados: Hay otros nombres de los cuales sólo hay referencias puntuales a encarcelamientos por períodos breves en Ourense pero por lo investigado hasta el momento no hay otros datos que aclaren si sufren mayores penas o depuraciones: Ramón Bermúdez Trasmonte( Pobra de Trives, Partido Republicano), Luis Villarino ( Castrelo de Miño, sin filiación política) , Luis Vázquez Groizard (Pereiro Aguiar, sin filiación política), Jose Luis Blanco Vicente( Manzaneda), José Alpiche Jsuto(Montederramo, Gustavo Contreras Cerdeiriña(Verín), Ramón Villarion Arias(Toén), Luis Díaz Gallego (Vilar de Barrio), Serafín Barros Nóvoa( Castro Caldelas), Silvio París Villar( Ourense)…

COMENTARIO FINAL

En el largo proceso de recogida de información (a medias entre el trabajo periodístico, el trabajo histórico y algunos elementos de la antropología de campo), han existido momentos de intensa comunicación de experiencias y vivencias por algunas de las personas con las que se ha contactado en la recogida de datos….Experiencias y vivencias que se han tratado de plasmar y resumir en estas breves líneas. Sin embargo como dice Muñoz Molina (1997), “pese a las fotografías y libros de memorias, nada tiene la fuerza y la capacidad de invocación que despiertan las palabras escuchadas. Se tiene la sensación de a uno no sólo le transmiten palabras, sino algo más tangible y valioso, como un objeto salvado por ellos que podremos guardar y que alguna vez transmitiremos a otros”.

Fuente: CEIBM.org

Nuestra gratitud a personas que lo dieron todo por la salud de los españoles, y fueron represaliados por ello por los fascistas. Nuestro agradecimiento a las personas que se van atreviendo a investigar para recuperar la Memoria Histórica, el buen nombre y el buen hacer de todos esos profesionales, más cuando los que hacemos este blog somos personal sanitario, y además con familias represaliadas por el odio franquista.

Nota de Edición: Hemos querido colaborar con el empeño que tienen los compañeros  de BOLETÍN INFORMATIVO DE LA SANIDAD PÚBLICA, en recuperar la Memoria Histórica en la Sanidad Española. Se está empezando a esclarecer muchos sucesos de la represión y genocidio del franquismo, pero nos dejamos siempre fuera el papel del mundo sanitario en la Guerra, y la represión de este mundo precisamente por atender al ejército leal a la Constitución, y a una población civil indefensa, bombardeada de forma infame, cobarde y criminal, por lo que tuvieron que pagar con asesinatos, al caer las ciudades leales al orden democrático, represión, torturas y exilio. Traemos un primer documento muy extens, pero necesario. Tod@ aquel/aquella que quiera colaborar con nosotros en investigar los crímenes que se realizaron con el personal que trabajaba en los Hospitales, tanto militares como civiles, será bien recibido en Red Progresista en Defensa de la Sanidad y los Servicios Públicos.

“La medicina desterrada.
Un repaso por la vida de varios
Médicos ourensanos represaliados por el franquismo.”

© David Simón Lorda
Publicado en la revista “Auria”(Ourense. Revista Mensual de Caixanova), Febrero 2001, nº46, p18-23.


Introducción

La represión llevada a cabo en Ourense en la Guerra Civil y el Primer Franquismo(1936-1939) también alcanzó a numerosos médicos de la provincia. En las siguientes líneas se dan algunas pinceladas acerca del derrotero vital y profesional de algunos de los médicos que ejercían en Ourense en la llamada “Longa Noite de Pedra”, y que sufrieron en sus vidas y en la de sus familias las diferentes formas de represión y depuración que el régimen franquista impuso desde los primeros días del golpe de Estado en la provincia ourensana. Dicha represión también llegó con algunas ramificaciones hasta los años 70 pero el período del Tardofranquismo no ha sido el objeto del análisis que aquí se extracta. Centrándonos en una “microhistoria” del mundo médico ourensano represaliado, la clásica metodología de búsqueda de fuentes directas -archivísticas- ha sido escasamente fructífera. En torno a la represión y depuración del estamento médico (y sanitario), hay referencias muy dispersas en lo que se refiere a Ourense. Se han consultado fondos en el Archivo Histórico Provincial, Archivo de la Diputación y Hemeroteca de la Biblioteca Pública de Ourense. En esta labor de documentación y consulta de fuentes, y al igual que en otros trabajos que se asoman a cuestiones puntuales que analizan la represión franquista en nuestra provincia, el recurso a la fuente oral (entrevistas a familiares) ha sido fundamental a la hora de conseguir datos, y además ha permitido alcanzar algo que no siempre se consigue en los trabajos históricos, de “archivos”: una humanización del objeto a historiar. Existe hoy en día una investigación en marcha en torno a la represión en Ourense durante la Guerra Civil que permitirá en el futuro contextualizar y relacionar mejor el estudio que aquí se expone. Esperemos que pronto vea la luz el minucioso trabajo que ultima el historiador Xulio Prada.

Mientras tanto, valga la aportación que aquí se hace como homenaje y como ejercicio de recuperación de personajes olvidados por la política, la sociedad y la medicina ourensana. Algo similar ya ha sido realizado por X.M.Cid o X.Dasairas con los maestros, quienes fueron uno de los colectivos profesionales más depurados y represaliados en nuestra provincia y en el resto de la zona “nacional”.

PEQUEÑAS RESEÑAS BIOGRAFICAS DE MÉDICOS OURENSANOS REPRESALIADOS ” NA LONGA NOITE DE PEDRA”

+ Carlos Reino Caamaño : Este es el único caso registrado de represión física con muerte violenta. Natural de Negreira (A Coruña), ejerce como médico en la zona de Verín en la II República. En las elecciones de Febrero de 1936 lidera el grupo de Izquierda Republicana, en la lista del Frente Popular, obteniendo la alcaldía de Verín. Personas de Verín como Alvarez Limia(2001) han dado testimonio de la noble actuación de su alcalde y médico de la Beneficencia de la villa, en las primeras horas del golpe, protegiendo a los Hermanos del Colegio de La Salle de Verín frente a personas armadas que trataban de agredirles como represalia por la rebelión de los militares y falangistas, y en un momento en el que todavía Verín no había sido tomado por los golpistas. Al día siguiente es detenido por los cuerpos de carabineros y Guardia Civil de la zona junto con otras personas. Tras un Consejo de guerra es condenado a muerte en compañía de otras personas de la comarca de Verín como Lino García. Es fusilado en Orense en la amanecida del día 17 de Junio de 1937 en compañía de otras cinco personas.

+ Manuel Vázquez Álvarez : Nace en Espinosa-Cartelle en 1896 y fallece en Picouto-Ramiranes en 1990. Fue el médico de Ramirás durante casi medio siglo. Es nombrado médico municipal de Ramiranes en Mayo de 1924, y salvo el período de 1936 a 1941 en que es “depurado” y desterrado a Cualedro nunca abandonó a sus enfermos y convecinos siendo un personaje muy conocido en toda la comarca de Celanova y recordada su estampa a caballo recorriendo carreteras y “corredoiras” visitando enfermos. Nunca estuvo afiliado a ningún partido político pero fue siempre un hombre “de izquierdas” y que en la II República hizo propaganda a favor de la República a petición de altos cargos republicanos de la capital ourensana. Mantiene relaciones de amistad con José Meixengo, Pepe Velo, Celso Emilio Ferreiro, Luis Fábrega, Celso do Poulo…., así como la simpatía y apoyo de muchas otras gentes humildes y anónimas que lo sacaron de apuros en momentos de verdadero peligro en los difíciles días del 36.

Tras su regreso del destierro es obligado a presentarse cada quince días en el gobierno civil, y hasta abril de 1941 no recuperará su plaza de APD de Ramiranes así como algunos bienes (recupera su casa en Septiembre de 1941 tras abonar una importante cantidad de dinero al Tribunal de Responsabilidades Políticas). Nunca se refería a Franco por su nombre: lo llamaba “El Verdugo”.

+ José Meixengo Pereira : Médico y alcalde de Arnoia, por el Frente Popular en 1936. Nace en 1909 en Castrelo de Miño y fallece en Vigo a los 91 años (el 2-1-2000). Encarcelado en el Mosteiro de Celanova en los primeros días de julio del 36. Sufre Consejo de Guerra y se le pide condena a muerte, pero consigue librarse de la condena. Consigue también zafarse de una de las sacas nocturnas que periódicamente los falangistas realizaban para “claudiar” a los presos del convento-cárcel celanovés. Está allí durante unos meses, y es en este tiempo cuando traba contacto con el sacerdote Quiroga Palacios, a quien le transmitía las últimas voluntades y recados para la familia de los presos condenados a muerte o “liberados” en el monte Furriolo. En 1937 es trasladado a Oseira En este mosteiro-prisión llegaron a estar recluídos más de 200 presos. Tras la guerra consigue destino como médico en la zona de Celanova y Verea en donde ejercerá hasta cercana su jubilación. Llega a ser uno de los médicos más afamados de la comarca.

Unos años antes de la jubilación traslada su plaza a Redondela (1971-1974). Reside en Vigo, ciudad en la que terminará sus días. Al comenzar el período democrático, es tanteado por la agrupación socialista de Vigo para que figure como cabeza de cartel de la candidatura al Concello de Vigo. No llegó a aceptar por motivos de edad. Mantuvo hasta el fin de sus días sus firmes convicciones socialistas.

+ Manuel Peña Rey : Médico ginecólogo, y director del Hospital Provincial (Sanatorio Modelo de As Lagoas) en 1936. En la II República fue un importante personaje dentro del mundo sanitario y político ourensano: director del Hospital Provincial entre 1931 y 1934, presidente del Colegio de Médicos; militante “galeguista”, llega a ser presidente del PNRO (Partido Nacionalista Republicano de Ourense) en la II República, y hace campaña por el Frente Popular en las elecciones del 36.

Es destituido en Agosto de 1936 junto con el Dr.Vázquez de Parga. Estuvo encarcelado en Carballiño durante una temporada. Tardará más de 8 años en ser rehabilitado . En los documentos consultados de la Comisión Gestora de la Diputación Provincial puede apreciarse la importante “depuración” llevada a cabo en el Hospital Provincial. En estos informes se dictamina el cese de un número considerable de trabajadores ( médicos, enfermeros, portero, lavanderas..) del Hospital Provincial en ese verano del 36 y meses siguientes. No se ha conseguido averiguar si aparte del cese, se impuso alguna otra pena mayor (pena de muerte, cárcel, etc…) pero es nada descabellado pensar que dadas las acusaciones vertidas en los expedientes, la represión aplicada fuera más allá de los expedientes de depuración.



Fuente: ceibm.org

Con esta atrocidad de la Guerra Civil contra personal sanitario, cometido por el Ejército Regular sublevado en Asturias, vamos a comenzar una serie para honrar a todo el personal sanitario que dio su vida en el lado de los defensores de la democracia vigente en 1936, por atender a los enfermos y pacientes, y cuyo crimen recubre especial repugnancia por la masacre realizada en el Hospital de Valdedios. La noticia proviene de La Memoria de los nuestros, y este es el relato sobrecogedor:

La Fosa de Valdediós, 1937

Por Pedro de la Rubia con la colaboración de José Antonio Landera

(Villaviciosa, Asturias)

Personal de Valdediós, enero de 1937, meses antes de la masacre, sin sospechar el terrible fin que les esperaba

Un despreciable crimen de guerra sin aclarar

Lo que sucedió en Valdediós fue especialmente importante por darse tres circunstancias especiales:

• No fue la habitual represión política de la Guerra Civil.

• La implicación de un capellán de la Iglesia Católica en los asesinatos, al permitir y “bendecir” la matanza.

• La responsabilidad criminal de una unidad regular del Ejército Español “nacional” en 1937

Antonio, hijo del enfermero Antonio Piedrafita García, uno de los asesinados de Valdediós, junto al lugar de los hechos

Buscando los restos de su padre y demás asesinados, con la ayuda de Voluntarios de ARMH nacionales e internacionales

ARMH – Asociación para Recuperación de la Memoria Histórica – Asturias
Pedro de la Rubia – José Landera – Fotografía: Eloy Alonso

Antecedentes:
Al estallar la Guerra Civil a consecuencia del golpe militar del 18 de Julio de 1936, el coronel Aranda, que hasta entonces había tenido engañadas a las autoridades republicanas, se traslada al Cuartel de Pelayo, donde se encontraban el resto de los mandos militares de la ciudad de Oviedo con excepción de los correspondientes al X Grupo de Asalto cuyo jefe, el comandante Alfredo Ros Hernández, se había mantenido leal al gobierno de la República, encabezado por el Frente Popular salido de las elecciones de febrero de 1936.

Todos los mandos de la Guardia de Asalto allí reunidos son partidarios de desobedecer la orden de la sublevación militar contra el Gobierno republicano. Aranda encarga al comandante Caballero, que hasta entonces se había mantenido escondido, que tome el Cuartel de Santa Clara, antiguo convento y sede del mencionado Grupo de Asalto y en donde se encontraban ya civiles en busca de armas para poder organizar la defensa. En cambio, hay pocos Guardias de Asalto, pues la mayoría se encontraban dispersos en la ciudad al cuidado de centros de interés estratégico. A pesar de ser sorprendidos, los guardias y los paisanos que se encontraban en el Cuartel consiguen presentar resistencia hasta el día siguiente en el que tienen que rendirse. Después de la rendición los franquistas asesinaron al comandante Alfredo Ros que enarbolaba un pañuelo blanco de rendición, así como a otros dos guardias y veinticinco milicianos según la declaración de un superviviente.

Vista del Monasterio de Valdediós desde la fosa común. (Foto: Eloy Alonso)

“Mal español”
Algunos dirigentes de izquierda se reúnen en el asilo Cano-Mata-Vigil para constituir el Comité de Defensa en Oviedo del Frente Popular. Entre ellos está el doctor Luis Laredo, que más tarde sería despedido de su puesto en la Cruz Roja por ser un “mal español”, quien también tenía un Sanatorio en la calle Fuertes Acevedo, en el que trabajaban al menos dos enfermeros del Psiquiátrico, Antonio Piedrafita y Buenaventura Domingo Fernández. Este último, al parecer había sido visto en el Cuartel de Santa Clara, donde había acudido por armas en compañía de otro enfermero llamado Pablo Tolín, e integrando la columna de apoyo a Madrid. Fue detenido por los sublevados franquistas y se le juzgó en Consejo de Guerra el 2 de diciembre de 1936, acusado de “rebelión militar” condenándosele a cadena perpetua.

Una vez pasados los primeros días las fuerzas leales al Gobierno de la República cercan Oviedo.
El Hospital Psquiátrico de La Cadellada queda dentro del cerco establecido por los milicianos del ejército republicano a la ciudad, y en Octubre de 1936 lanzan un fuerte ataque, gracias al cual en la mañana del día 13 ocuparon el hospital que había sido abandonado por sus defensores, dejando atrás enfermos y personal de servicio a su cuidado.
Durante la permanencia de los milicianos en el hospital parece que el Dr. Fandiño se hace cargo del Centro con parte del personal, unos por encontrarse de servicio y otros que acuden nuevamente al trabajo, a pesar de que habían dejado de acudir desde el 19 de Julio anterior.

Los voluntarios de ARMH a pie de la fosa común de Valdediós, antes de comenzar las exhumaciones. (Foto: Eloy Alonso)

Existen algunas declaraciones posteriores que dan cuenta de la actividad de algunos empleados durante esos días colaborando con los milicianos, empleados que más tarde serían expedientados y destituidos.
En algunas de esas declaraciones parece ser que los milicianos dieron instrucciones para que los empleados nombrasen a un Jefe del Centro, resultando elegido el capataz de la vaquería, Luis F. Tejuca. Es de suponer que fuese para todos los aspectos que no fuesen médicos.
Militarmente la ofensiva republicana fracasa, y tienen que abandonar a su vez el hospital cinco días después, es decir, el día 18. Los milicianos, en cambio, llevan consigo a parte de los enfermos y del personal, estos últimos tras una estancia breve en Gijón para completar la plantilla se dirigen a un antiguo monasterio cisterciense en Valdediós, cercano a Villaviciosa.
Construido en el año 1200 por Alfonso IX de León, que originariamente estuvo habitado por monjes cistercienses venidos de Sta. María de Sobrado (Galicia) hasta que hubo de ser abandonado por la desamortización de Mendizábal del S.XIX, aún así algunos de los monjes permanecieron en el monasterio hasta su muerte. Se encuentra al lado de la iglesia prerrománica asturiana de San Salvador de Valdediós.
Este Monasterio fue habilitado por las autoridades sanitarias republicanas para hospital y en él estuvieron los protagonistas de estos sucesos casi un año.
Algunos empleados se hicieron acompañar de sus familias con las que fueron ocupando casas deshabitadas, alquilando habitaciones, o incluso en el propio Monasterio, etc., donde la vida transcurrió con bastante normalidad, y donde incluso sus hijos pudieron acudir a una escuela cercana.

Un periodo incluso feliz, según nos relata Antonio Lorenzo, quien se encontraba allí con su madre y hermano, mientras que su padre iba los fines de semana desde Gijón, donde trabajaba. La madre de Antonio Lorenzo, Conchita Moslares junto con su amiga Ángeles García acabaron compartiendo una vivienda en Llaneces, trabajando Ángeles en turno de día y Conchita en el de noche con el fin de tener atendidos a los hijos de ambas cuando una u otra atendían a sus obligaciones laborales.

Nota: Con todas las reservas propias del caso, las personas identificadas podrían ser:
1.-desconocido, 2.-Adela Alvarez, 3.-desconocida, 4.-desconocida, 5.-E.Montoto, 6.-desconocido, 7.-Sagrario Estébanez, 8.-desconocida, 9.-Máximino Manuel Glez. 10.-Lucía González, 11.-Concha Moslares?, 12.-desconocida, 13.-desconocido, 14.-desconocido, 15.-desconocido, 16.-Antonio Piedrafita, 17.-Urbano Menéndez, 18.-desconocido, 19.-Domingo González, 20.-Gerardo Pérez

Antonio Lorenzo contaba entonces con once años de edad. Vive desde hace muchos años fuera de España y es hijo de Concepción Moslares, enfermera del Psiquiátrico ya fallecida, y que a pesar del tiempo transcurrido recuerda con bastante nitidez los hechos vividos en Valdediós.
Es posible que no toda la plantilla permaneciese estable durante todo el tiempo, sino que algunos fuesen incorporándose más tarde y otros sólo durante algún tiempo.
Las únicas incidencias que hemos encontrado registradas en ese periodo fue el suicidio de dos enfermos.
El Juzgado de Villaviciosa abrió diligencias de ambos casos, pero de uno de ellos, dada las características de la muerte cerró el caso sin las mismas.

Casi todo el personal se afilia a su llegada al Monasterio de Valdediós al Socorro Rojo Internacional, sección de Villaviciosa, pues hemos localizado en los microfilms existentes en el Archivo Histórico Provincial de Oviedo, el registro de inscripciones que recoge un primer grupo más numeroso y otros, posteriores, más reducidos. Algunos incluso afiliaron a algún familiar, como por ejemplo Emilio Montoto, que anotó a su esposa e hija. Este registro nos ha servido para el cruce y confirmación de nombres que estuvieron o pasaron por el Hospital así como la relación de personal localizada que aunque no figura fecha, probablemente se hizo hacía el verano de 1937, pues en esas fechas otros hospitales efectuaron también, a petición de la Consejería de Sanidad, listas parecidas.

Es probable que las autoridades republicanas de la Consejería de Sanidad de Asturias y León no pensaran en Valdediós como emplazamiento definitivo, pues hemos encontrado un escrito fechado en Mayo de 1937 en el que solicitan la expropiación de una finca en Hevia (Noreña) con el fin de destinarla a Sanatorio Psiquiátrico. El curso de la guerra haría que estos planes se abandonasen.

También e s posible que el Hospital se usara para estancias de ciertas personas que sin estar enfermas psíquicas lo usaran para estar escondidas por algún motivo, seguramente político. Además según nos cuenta Antonio Lorenzo, ingresaban personas que procedían del frente con neurosis, fatiga de guerra, e incluso algunos de ellos heridos en los combates.

En Oviedo:
Una vez retirados los milicianos del Hospital de la Cadellada, en el que quedaron una parte de los enfermos y del personal sanitario, los gestores de la Diputación abren expedientes de depuración prácticamente a todos los empleados, incluso a algunos que no marcharon en su retirada con los republicanos, y que tuvieron que justificar su permanencia en el hospital, siendo destituidos el resto.

Se hace cargo nuevamente de la dirección el doctor Pedro Quirós Isla, que en Mayo de 1936 había sido suspendido mientras se le incoaba expediente por diversas denuncias políticas presentadas contra el.
Con la ocupación franquista se nombra un Juez Instructor y entre Oviedo y Luarca, debido al cerco, se van ejecutando los expedientes, estos siempre tienen la misma tramitación: solicitud de informes a la Oficina de Información y Enlace, quien da cuenta de la actividad política o sindical. A la Comisaría de Investigación y Vigilancia, que a su vez informa de los antecedentes policiales o penales. Publicación de la apertura del expediente en el Boletín Oficial de la Provincia concediendo cinco días al expedientado para efectuar su pliego de descargo. Y tras una literatura equívoca que intenta ocultar quién se levantó en armas contra el régimen establecido que era la República, como por ejemplo,…”en las filas de quienes se han levantado en subversión comunista contra el régimen y organización secular de la vida española”… o …” y para mantenimiento de los sagrados principios que forman la nueva España”. Los expedientes terminan con la destitución del empleado con efectos retroactivos a la fecha en que había dejado de acudir al Hospital de La Cadellada.

Una vez que el Hospital fue desalojado por los republicanos, el lugar se convirtió en blanco preferente de la artillería sitiadora republicana al ser ocupado por las tropas franquistas, y el Psiquiátrico hubo de ser desalojado en Diciembre de 1936 para buscar refugio en Las Dominicas, de donde tienen que evacuar también a finales de febrero de 1937, marchando entonces al Colegio del Santo Ángel. El Colegio también hubo de ser abandonado, trasladándose entonces al Monasterio de Córias, en Cangas del Narcea, lugar ya definitivo hasta que terminada la guerra, y reparado el edificio de La Cadellada, acogió nuevamente la sede del Hospital Psiquiátrico Provincial.

2 voluntarios de ARMH examinando la zona de la fosa común de Valdediós, dias antes de comenzar las excavaciones.
La Guerra:

En septiembre de 1937 el ejercito “nacional”, con cuatro Brigadas Navarras, en conjunto unos 33.000 hombres, ya veteranos en la campaña del País Vasco y Santander, con gran cantidad de armamento artillero y fuerte apoyo aéreo de la “Legión Cóndor” alemana, que durante la campaña alfombrará de bombas incendiarias los reductos de resistencia republicana, cruzan la frontera Cántabra con Asturias, reduciendo cada vez más las bolsas de resistencia republicana.

Entre estas brigadas de requetés se encuentra la 6 Brigada Navarra, creada en Mayo de 1937 durante la campaña del país Vasco al mando del Coronel Miguel Abriat, y que entre otros, en la Primera Media Brigada, se encuentra el 4† Batallón Arapiles n† 7, al mando del Comandante de Caballería Emilio Molina, incorporado a este Batallón el 6 de Julio de ese año.

El Comandante Molina permanece al mando del Batallón “Arapiles” hasta que es relevado con fecha 9 de diciembre por ascenso a Teniente Coronel, y se le da el mando de la Segunda Media Brigada de la 63 División.

El 11 de Octubre se hace cargo de la 6 Brigada el Coronel Heli Rolando de Tella. Se reorganiza la Brigada y pasa a tener 3 Agrupaciones en vez de las dos iniciales. La primera Agrupación sigue también al mando del Teniente Coronel Alberto Serrano.

Dos lugares destacan en la dura y desesperada resistencia puesta por las fuerzas republicanas en la que se aprovecha de la dureza del terreno: el Mazuco y Peñas Blancas. Dos hombres destacan dirigiendo sus defensas: Higinio Carrocera en el primero y Fernández Ladreda en el segundo.

No obstante, la superioridad, profesionalidad, armamento y la veteranía de las tropas “nacionales” se impone contra aquellas fuerzas civiles mal armadas e improvisadas, la República quema sus últimas reservas llamando a los asturianos más jóvenes, pero a mediados de octubre de 1937 el “ejército” republicano asturiano prácticamente ya no existe.

El comandante Molina

Seguramente es en estos días, cuando se produce un hecho que Antonio Lorenzo nos cuenta y que a su vez le fue narrado directamente por su primo, refiriéndose al jefe que mandaba el regimiento acampado en el Monasterio de Valdediós, y que transcribimos “Le estoy viendo alto, fuerte, vestido de uniforme lleno de medallas, con un crucifijo enorme colgado al cuello y una cicatriz que le marcaba desde el rabillo del ojo izquierdo hasta la comisura de la boca dándole un aspecto sardónico. El nos pasaba la mano en la cabeza y seguía su paseo siempre en la alameda que da entrada al convento y siempre iba solo. Después quedé sabiendo por mi primo que la cicatriz era herida de bayoneta y el motivo de el andar solo parece ser que los otros oficiales le evitaban, hacían el vacío por su crueldad pues no hacia prisioneros y justo en el ultimo combate que tuvieron antes de llegar a Valdediós habían capturado una compañía de milicianos todos jóvenes de ultima hora y los había mandado pasar a bayoneta como era su costumbre”.

De ser correcto el recuerdo de Antonio Lorenzo narrado anteriormente, es probable que se produjese este día 19, pues en la copia del Diario de Operaciones de la VI Brigada Navarra detalla de la siguiente forma las operaciones del día : “La primera Agrupación con Arapiles y la 13 de Zaragoza tras duros combates, en que cogieron más de 70 cadáveres enemigos, dos ametralladoras y 74 subfusiles ametralladores, ocuparon Caravidales, La Guesal y Cereceda” y aunque informa igualmente que el “Arapiles” tuvo 68 heridos, es el único día en que se recoge el número de víctimas del bando republicano.

Es importante señalar que en estos días prácticamente ya no se combate, lo recoge el diario de Javier Nagore, mencionado anteriormente y que señala que en su camino hacia Gijón se cruzaban con “un chorreo de milicianos que, con todo su armamento, camina en dirección contraria, hacia sus pueblos y aldeas. No hay odio en sus miradas, sino cansancio”

El día 21 la IV Brigada Navarra entra por la tarde en Gijón, mientras que la I llega a Peón, y según el diario de Javier Nagore, del que recoge un extracto Daniel Palacio en el Cuaderno de Historia n† XIII, editado por el Ateneo Obrero de Gijón, apuran para llegar también a Gijón, haciendo noche en Granda. La VI Brigada siguió su marcha sin encontrar resistencia.


Sin embargo el libro de Martínez Bande “El final del Frente Norte” da como día de entrada en Gijón por la I Brigada Navarra el día siguiente, 22 de Octubre, y termina la guerra en Asturias. Y da comienzo entonces una durísima y cruel etapa de represión, siempre ocultada y por supuesto negada por sus protagonistas.

El día 22 de Octubre la VI Brigada se establece “a lo largo y a ambos lados de la carretera Oviedo a Villaviciosa”. “La primera Agrupación lo hizo en Valdediós y pueblos inmediatos.” En el Monasterio se establece el IV Regimiento Arapiles 7, como mínimo, pues se encuentra allí el primo de una de las enfermeras, de Conchita Moslares, como asistente del alférez Mendiarán, perteneciente a la 4 Cia. del Arapiles.

Este hecho apunta a que el Comandante Molina sea la persona que Antonio Lorenzo nos señala en su mensaje, transcrito parcialmente anteriormente y del que completaremos más adelante, aunque no hemos podido confirmarlo con total seguridad hasta ahora.

La Agrupación llegó a Valdediós hacia las 15 horas del día 22 de Octubre, hora que coincide con lo grabado por Ester y su madre en una cinta posteriormente.
La viuda e hija de Emilio Montoto nos cuentan en dicha cinta que el día de la llegada de los militares a Valdediós, quienes llevaban entre ellos un sacerdote, se dijo una misa en el exterior y a la que asistieron también los vecinos del lugar.

Durante este mes de Octubre se ha recrudecido la huida hacia Francia de las personas que temen los horrores de la guerra, y esa etapa de represión que adivinan que vendrá tras la derrota. Entre ellas varias personas de la plantilla del Hospital de Valdediós que posteriormente detallaremos, algunos, significados ya durante los hechos de la Revolución de Octubre de 1934, como es el caso de Domingo González.

Personaje importante en el sindicalismo de la época, según la nota autobiográfica que más adelante incorporamos a nuestro trabajo.

Hubo quién marchó, Mari Paz Pérez, hija de Gerardo Pérez Ania, recuerda que Rosa Flórez fue a su casa a despedirse, pero volvieron bien por que no encontraron donde ir o porque consideraron, al igual que los que no se movieron de allí, que no tenían nada que temer pues estaban cumpliendo su obligación como funcionarios dependientes de la Consejería de Sanidad de un gobierno legítimo como era el de la República. Posiblemente contribuyera a esta idea el hecho que fueran detenidos enseguida cinco de los empleados del hospital y no se tomasen más medidas en esos momentos.
A la vista de los hechos acaecidos posteriormente no cabe duda que se equivocaron y ese error les costó la vida a muchos de ellos.

Mari Paz nos cuenta que llegaron a Valdediós, procedentes de Covadonga, parte de personal, enfermos, y heridos de los hospitales allí establecidos, uno de Sangre, dependiente del Socorro Rojo, que debía ser pequeño dada la corta relación de atendidos que en un momento dado realiza, y otro mucho mayor dependiente de la Consejería de Sanidad. Al igual que del Hospital de Valdediós hemos localizado la relación del personal del Hospital de Covadonga. No, en cambio, del Hospital de Sangre.

Campanario del conventín del monasterio de valdediós. (Foto: Eloy Alonso)

La tragedia:
Como ya hemos mencionado, durante los primeros días de la llegada a Valdediós del Regimiento IV de Arapiles 7 fueron detenidos cinco empleados que en un principio son conducidos a la cárcel de Villaviciosa y posteriormente son trasladados a la Cárcel del Coto en Gijón, donde se les juzgaría en Consejo de Guerra.

El resto de empleados continuó sus funciones en el Hospital hasta el 27 de Octubre en que ocurrió la tragedia que aún se recuerda por las circunstancias que concurrieron: la crueldad, la premeditación y los intervinientes. Por un lado soldados del ejercito “nacional”, indudablemente con la aquiescencia de sus mandos, y por otro personas civiles que no habían empuñado un arma y que como profesionales sanitarios de un Hospital dependiente de la Consejería de Sanidad eran meros funcionarios civiles no combatientes.

Ese día parece ser que llegó un mensajero procedente de Oviedo con una lista.

Los nombres de esa lista son llamados. Emilio Montoto, ante la preocupación de su esposa al oír su nombre, le dice: “no temas que por cuidar dementes no me va a pasar nada”. Sería la última vez que le vio con vida, según nos cuenta su hija Esther.

A lo largo de ese día Mari Paz, hija de Gerardo Pérez, que había sido detenido, es enviada por su madre al Monasterio de Valdediós para pedir a una enfermera amiga que las acompañe por la noche. Parece que es Rosa Flórez la que le contesta que ellas están encerradas allí y que no las dejan salir.

Testimonios
A continuación reproducimos la versión de Antonio Lorenzo, hijo de la enfermera Conchita Moslares, literalmente tal como nos la cuenta, únicamente nos hemos permitido corregir algunas letras o la ortografía de algunas palabras pues se trata de un hombre que lleva muchos años fuera de España.
Antonio nos cuenta: ”El dia anterior a eso de las 9 de la mañana, apareció en el convento un sujeto vestido con un traje negro y corbata con una carpeta (nosotros estábamos jugando en la alameda, lo teníamos visto y fijado por que desentonaba del ambiente) el cual la entrego al Pires y se fue. Este por su vez llamó a su ordenanza y le pidió para entregar una lista que sacó de dicha carpeta al oficial de turno para no dejar salir a los que estaban en la misma. El ordenanza pasó una mirada en la misma y se encontró con un apellido –Moslares- en la misma…..así que se puso a buscar quien tenia ese nombre y cuando mi madre llegó, él la estaba esperando y enseguida se identificaron como primos pues mi madre tenia contacto con las tías y tíos, él la puso al tanto de lo que había y fue a hablar con el Piles, el cual le autorizó a sacarla de la lista.
Despues mi madre fue a pedir por Angeles la Sampedra, compañera de muchos años de mi madre y también consiguió sacarla de la lista. A partir de ahí no se separó mas de mi madre la noche toda.”

También Ester y su madre nos confirman el que los empleados fueron llamados nominalmente por lista. Creemos que, al margen de la procedencia de la lista, bien sea por carta, como nos dice Antonio Lorenzo, o bien por nómina, como nos cuentan Ester Montoto y su madre, lo que si queda clara es la premeditación de los hechos que ocurrieron posteriormente.

El visitante y la “Sala de Física”

Entre los años 1965 y 1970, siendo entonces Anita la encargada de enseñar el Monasterio de Valdediós a los turistas, recuerda que un día uno de ellos se dirigió a ella al acabar la visita, preguntándole si sabía dónde se encontraba la “sala física”, una vez allí el hombre comentó emocionado, según Anita, que aún mantenía fijas en su memoria las imágenes que contempló allí, horrorizado. Después le pidió ir al prado donde se encuentra la fosa común donde fueron enterradas las personas asesinadas, y le contó que fue obligado a ayudar a llevar a dos mujeres hasta el lugar de su muerte, y que acabó perdiendo el conocimiento pues era muy joven, cuando lo recobró se encontraba nuevamente en el Monasterio. El le aseguró que fueron 18 las víctimas mortales de aquella noche.

Antonio Lorenzo, asegura: ”Nuestro primo después nos informó de varios detalles del suceso. Se llevaron que yo me recuerde sobre 33 personas, las obligaron a excavar la fosa y acostarse en el fondo de la misma y así los mataron, menos a Piedrafita que intento huir y le dieron un tiro en la cabeza, seguro que esta allí enterrado. Después de eso los perros andaban desenterrando restos humanos y alguien los enterró mejor”

Valdediós: Un idílico lugar que encierra una aterradora historia de muerte y represión

Excavaron su propia fosa

Este detalle de los perros también nos lo cuentan Esther Montoto y Anita, siendo el padre de esta última quién decide enterrarlos mejor.

Eduardo Garcia, en su artículo publicado en La Nueva España con fecha 29 de diciembre del año 2002 refiere el testimonio del sacerdote que acompañaba a la tropa y transmitido a otro amigo sacerdote con motivo de unos ejercicios espirituales: “Es un relato estremecedor que habla de una cena preparada por las propias enfermeras, de un baile obligado, del consumo de gran cantidad de alcohol y de todo tipo de abusos sexuales por parte de los militares”.
Cuenta la leyenda popular en Valdediós que un capellán militar “nacional” fue el encargado de dar la extremaución a aquellas victimas instantes antes de la matanza.”

La desesperación de los familiares que allí vivían con alguno de los asesinados alcanza un punto culminante cuando la esposa de Antonio Piedrafita arranca parte de la chaqueta que su marido muerto llevaba puesta. Según se dice a Piedrafita no le correspondía trabajar esa noche. No sabemos si fue llamado por los militares franquistas, o si acudió para ver qué ocurría y si podía ayudar a sus compañeros.

Antonio Lorenzo recuerda también que al día siguiente “como mi madre tenia el turno por la noche ella llegaba a cada a las seis y diez como máximo y traía la leche para el desayuno. En el día del suceso eran las seis y media y no había aparecido, así que yo bajé por la caleya a encontrarla y cuando llegué, en la esquina del muro del convento noté que algo tenia pasado, aquella zona era un castañal de árboles grandes que cubrían un área bastante extensa atrás del convento, pues bien, cerca del camino, ya dentro del bosque, había una área toda revuelta como si hubiese sido escarbada, yo me adentré y vi pedazos de carne humana en un tronco.
Asustado salí de allí y un poco más abajo, cerca de un bebedor que tenia en el camino, me encontré con mi madre que venia llorando y que me puso al corriente de lo que tenia pasado.”…
“a partir de estos hechos perdí mi infancia, mi adolescencia y parte de mi juventud en aquellos años de la posguerra que mejor no recordarlos”.

Resulta un sarcasmo y una demostración de la publicidad mediática el artículo que dos días después de los asesinatos publica Sánchez Mazas en la prensa y del que entresacamos unos párrafos:…”Tú no nos elegiste, Señor, para que fuéramos delincuentes contra los delincuentes, sino soldados ejemplares…..cada acción nuestra sea la afirmación de un valor y una moral superiores”…

Antecedentes y conclusiones:
El mismo día en que los militares marchan de Valdediós, el 28 de Octubre, se produce un acuerdo de la Diputación Provincial para que el doctor Pedro Quirós Isla se desplace allí para recoger a los enfermos del Hospital.
El doctor Pedro Quirós Isla se niega a recibir a la ya viuda de Antonio Piedrafita, asesinado en esa nefasta madrugada, según le contó posteriormente ésta a su hijo que aquellas fechas de los asesinatos de Valdediós tenía nueve meses.

En 1983 Antonio Lorenzo viene a España e intenta entrevistarse con quién esté dispuesto a escucharlo con el fin de exhumar los cadáveres y darles una sepultura digna teniendo que marcharse de la zona sin conseguir absolutamente nada. Nos cuenta Antonio que intentó entrevistarse con Pedro Quirós Isla, pero este se negó alegando su edad avanzada.

En cambio, diez años más tarde, en 1993, se produce un cruce epistolar en la sección de “Cartas al Director” de La Nueva España entre componentes del Ateneo Obrero de Gijón, Daniel Palacios entre ellos, y Pedro Quirós Isla en relación a los sucesos allí ocurridos que este niega y achaca la tristeza y el pesimismo reinante a la detención de los cinco empleados que, posteriormente, serían juzgados en Gijón, y asegura en su carta publicada el 22 de Mayo de 1993 que su memoria es excelente, a pesar de sus años.

La lista de los condenados: ¿Quién fue el responsable?

Es de imaginar que el personal estuviese triste, principalmente, por lo ocurrido a sus compañeros días antes, pero también es probable que Pedro Quirós Isla no tuviese deseos de saber nada ya que nunca quiso recibir a la viuda de Antonio Piedrafita, que acudió repetidas veces a su puerta, en el Monasterio de Valdediós, en demanda de una explicación o ayuda

Qué duda cabe que la recuperación de esa lista que Antonio Lorenzo asegura que tuvieron su primo y su madre, pues de otra forma no se explica el saber que Ángeles García también se encontraba en ella, nos diría la relación de nombres que contenía, su procedencia, y quién la firmaba. Pero nos tememos que no aclararía totalmente el número de las víctimas.

Es posible que la famosa lista contuviese los nombres de las personas que siendo empleados de la Diputación en el Hospital de La Cadellada habían dejado de acudir a su puesto de trabajo por distintas causas, bien por haber huido desde el inicio de la guerra, por haberse ido a Valdediós por una u otra razón, o haber ido directamente al frente, y que fueron represaliados y expulsados. Efectivamente serían más de treinta.

Si descontamos de esta cifra los que huyeron de Valdediós al aproximarse el ejército “nacional” y, por tanto, volvieron posteriormente a su casa; y los que se pasaron de Oviedo a zona republicana sin ir a Valdediós e incluimos a los que se encontraban allí procedentes de Gijón, aunque no habían sido empleados de la Diputación, nos aproximaríamos a la veintena facilitada por aquel veterano visitante al Monasterio.

Otra opción es que, una vez desmayado este testigo directo de los hechos, no contemplara una segunda tanda de asesinatos que bien pudieran ser del personal procedente de Covadonga, incluidos para eliminar testigos. Es por esto que incluimos al final de este estudio la relación del personal existente en el mismo, aunque a fecha del verano del 37, es decir, antes de su desaparición..

Personal funcionario del Hospital de Valdediós:

En la relación del Hospital comentada anteriormente hemos observado algunos aspectos a destacar.

1) Que no todos los empleados que salieron de Oviedo con la expedición figuran en ella:
2) Falta en la Lista como mínimo Antonio Piedrafita, que sí estuvo e incluso fue asesinado allí, carencia que desconocemos si es debida a un error o si se encontraba entonces de permiso. Y si algún otro se encuentra en la misma circunstancia.
3) Haciendo el cruce de las personas que figuran en la relación del Socorro Rojo, como procedentes del Psiquiátrico, quedan algunos nombres que tampoco figuran y que aún no hemos podido determinar su relación con el hospital.

Relación del personal sanitario del Hospital Psiquiátrico de Valdediós
Nombre ————————– Procedencia ————- Cargo

Felicidad Álvarez………………….Gijón………………………Lavandera
Pergentína Abarrio Busto………. Cadellada …………….Enfermera
Rosario Álvarez…………………… Cadellada ………………Enfermera
Luz Álvarez Flórez………………. Oviedo …………………Ayte Cocina
Adela Álvarez González……….. Cadellada …………Administradora
José Álvarez González…………..¿? …………………………..Conductor
Claudia Alonso Moyano………..¿Gijón? ……………………..Limpieza
Soledad Arias Menéndez…….. Grado………………………..Limpieza
Manuel Coalla Guisasola……….Gijón …………. Estud. de Medicina
David Cueva………………………..¿? …………………………..Enfermero
Mercedes Díaz González……….Cadellada ……………….Enfermera
Sagrario Estébanez……………… Cadellada ……Plancha y Costura
Ricardo Fandiño Iglesias………. Cadellada ………………….Médico
Oliva Fernández…………………. Cadellada ………………Enfermera
Josefa Fernández Novo……….. Cadellada ………………Enfermera
Rosa Flórez……………………….. Cadellada ……………….Enfermera
Jesús Fuente Meredíz……………Cadellada ………………Enfermero
Felisa Galán………………………..Cadellada ……………….Enfermera
Ángeles García…………………… Cadellada ………………Enfermera
Almudena García Fernández…. Puelles ………………….Lavandera
Antonio González………………. ¿Gijón? …………………….Enfermero
Lucía González……………………Cadellada ………………..Enfermera
Domingo González……………… Cadellada …………………Conserje
Max.Manuel González García..Cadellada ……………….Practicante
Antolín González López………..Castrillón…………………….Enfermero
Consuelo Iglesias………………… Cadellada …………Plancha y Costura
M Teresa Martínez González.. Gijón ……………………Enfermera Sub.
Julita Menéndez Álvarez……….¿? ……………………….Enfermera Sub.
Urbano Menéndez Amado……..Gijón …………………………Enfermero
Soledad Menéndez Pello……….¿? ……………………………..Limpieza
Concha Moslares…………………Cadellada ……………….Enfermera
Emilio Montoto……………………Cadellada ……………….Enfermero
Gerardo Pérez Ánia………………Cadellada …………………..Barbero
Marina Solís Tuya………………..Gijón………………………..Enfermera
Eladia Suarez Solís……………….Cadellada ………………..Enfermera
Pilar Quirós…………………………Cadellada …………………Enfermera
Anselmo Valdés…………………..Cadellada ……………………Guarda
Manuel Vallina Pérez……………Gijón ………………………..Enfermero
Fernando Valledor………………..Oviedo …………………….Electricista
Francisca Vázquez……………….Cadellada …………………Cocinera
Rita Viesca………………………… Cadellada ……………….Enfermera
José M Villarrica Corujo……..zona Puelles ……………..Panadero

Hay que añadir a:
Casimiro García Cores…………Gijón………………………. Enfermero
(declara en diligencias del Juzgado con motivo del suicidio de un enfermo)

Antonio Piedrafita García………de Cadellada …………… Enfermero
(omitido en la relación de personal)
Fernando González Riancho…..¿………..?………….. Enfermero

NOMBRES SIN CRUZAR EN LISTA DEL SOCORRO ROJO
Como ya indicamos anteriormente la lista de afiliaciones al Socorro Rojo nos ha servido para el cruce de nombres del personal que procedía de Oviedo, y algunos de Gijón obtenidos en las fichas de afiliaciones de los Sindicatos U.G.T. y C.N.T.
Quedan por determinar si las siguientes personas correspondían a personal del Hospital o familiares o incluso si se trató de personas que únicamente estuvieron un corto plazo de tiempo.
Manuel González Menéndez
Antonio Suárez
Vicenta Álvarez Álvarez
Manuel Roiget Cortés
Hay dudas si los tres nombres siguientes pueden formar parte del grupo “Manicómio Provincial” como le denominan, por tratarse seguramente de personas de la zona.
Francisco Polledo Menéndez
Trinidad Peón
América Peón

PERSONAL QUE MARCHO DE OVIEDO Y NO FIGURA EN LA RELACION DE VALDEDIOS
Sorprende un tanto que algunos empleados que aparentemente marcharon con el grupo de La Cadellada, no figuren en cambio en la relación del Hospital.
Manuel Álvarez Álvarez
José Forneri Beltrán
Marcelino Abelardo Noriega
Pablo Tolín Fernández
Ciriaca Rodriguez López
Luis F. Tejuca Valdés
Liberto Valderrama Sotelo

De momento únicamente hemos localizado a Liberto Valderrama integrando la lista de personal del Hospital de Covadonga.
Pablo Tolín es situado por el Sindicato de la C.N.T. de Gijón en Villaviciosa. Pero a fecha 23 de septiembre de 1937 se encuentra, con 32 años de edad, integrado en la Brigada Auxiliar de Fortificaciones n† 1 con categoría de Brigada.

PERSONAL DETENIDO EN VALDEDIOS Y POSTERIORMENTE JUZGADO EN GIJON.
JOSE ALVAREZ GONZALEZ
JESUS FUENTES MEREDIZ
FERNANDO GONZALEZ RIANCHO
GERARDO PEREZ ANIA
FERNANDO VALLEDOR PRIETO

JOSE ALVAREZ GONZÁLEZ. Conductor del Hospital
Condenado a pena de muerte en Consejo de Guerra, se le conmutó el 15 de Febrero de 1938.

JESUS FUENTES MEREDIZ. Enfermero
Procedía de La Cadellada, fue destituido el 28 de enero de 1935 por los sucesos ocurridos durante la Revolución de Octubre de 1934. Fue repuesto el 1 de Marzo de 1936, al igual que el resto de sus compañeros en igual situación, con motivo de la amnistía decretada cuando ganó las elecciones el Frente Popular.
La Oficina de Vigilancia y Enlace lo señala como socialista y es destituido con fecha efecto 19 de julio de 1936.
Es detenido el 26 de Octubre de 1937 en Valdediós y puesto en libertad, según el mismo declara el 19 de Agosto de 1940.
Solicita su reincorporación en Mayo de 1952, viviendo en Oviedo y es desestimada en Febrero de 1954.

FERNANDO GONZALEZ RIANCHO. Portero del Hospital de Valdediós.
Era vecino de Amandi.
Según M.Laruelo, fue juzgado en Consejo de Guerra el 17 de Noviembre de 1938, siendo condenado a 12 años de prisión.

GERARDO PEREZ ANIA. Peluquero
Procedía de la Cadellada, aunque no se ha podido localizar el expediente de su permanencia en dicho Hospital.
Natural de Ablaña, de 40 años, casado y con 3 hijos.
Pertenecía al Partido Socialista y desempeñó el cargo de Secretario de la Agrupación de Ablaña durante varios años, y posteriormente, en el 1934 se afilia a la U.G.T.
Llegó a Valdediós el 4 de Noviembre de 1936.
Detenido es conducido a Gijón donde tras Consejo de Guerra es fusilado el 16 de Febrero de 1938.

FERNANDO VALLEDOR PRIETO. Electricista.
Natural de Oviedo, de 56 años.
Aunque no pertenecía a la plantilla de La Cadellada si era empleado de la Diputación. No hemos podido localizar tampoco su expediente, aunque sabemos que era republicano.
En la biografía efectuada para el Psiquiátrico el 26 de Agosto de 1937 declara haber llegado a Valdediós el 1 de Febrero de dicho año y pertenecer desde los 19 años al Partido Republicano Federal.
Fue detenido y trasladado a Gijón donde se le condenó a muerte en Consejo de Guerra. Fue fusilado el 16 de Febrero de 1938.

PERSONAL QUE CONSTA SU MUERTE EN VALDEDIOS.
URBANO MENENDEZ AMADO
EMILIO MONTOTO SUERO
SOLEDAD NIETO ARIAS (SOLEDAD ARIAS
MENENDEZ)
ANTONIO PIEDRAFITA GARCIA
ROSA FLOREZ MARTINEZ (por testimonio)
LUZ ALVAREZ FLOREZ (por testimonio)
OLIVA FERNANDEZ VALLE (por testimonio)

URBANO MENENDEZ AMADO: Enfermero.
Se incorporó al grupo procedente en Gijón, donde vivía en la Avda. de Oviedo en las casas del sebo. Tenía 18 años.
Hemos encontrado su ficha de afiliación tanto en U.G.T. como en la C.N.T., ignoramos si se dio de baja en uno de ellos previamente. Era el más joven de los enfermeros, 18 años. En todos los testimonios recogidos se le hace novio de Luz Alvarez, también asesinada esa noche.

EMILIO MONTOTO SUERO: Peón de Patio en La Cadellada.
Fue suspendido en el expediente de depuración con fecha efecto 22 de Octubre de 1936 y únicamente se le declara afecto a Frente Popular y aunque figuró como propuesto a expediente por los hechos de la Revolución de Octubre de 1934 no se le llegó abrir.
Tenía 38 años de edad. Natural de Colunga.
En relación del personal de Valdediós figura como enfermero. A su llegada a Valdediós se afilian el, su esposa Emilia Rieca y su hija Esther al Socorro Rojo, sección de Villaviciosa.
Estuvo en La Habana (Cuba), pero a raíz de la promulgación de la ley del 50% (reparto por igual de mano de obra nativa y española) perdió el empleo y volvió a España consiguiendo plaza en el Psiquiátrico de La Cadellada.
En biografía efectuada el 5 de Agosto de 1937 señala como llegada a Valdediós en Noviembre de 1936 y estar afiliado a la U.G.T.

SOLEDAD ARIAS MENENDEZ. No era empleada de la Diputación. Pudiera tratarse de una Soledad Arias Menéndez afiliada a la C.N.T. que hemos localizado pero sin más datos, y cuyo nombre verdadero sería Soledad Nieto Arias. Intentado ver el historial familiar en los libros del Registro Civil de Grado, pero se nos han puesto tales condiciones que hace inviable la consulta.

ANTONIO PIEDRAFITA GARCÍA: Enfermero.
Prestó también servicio en el Sanatorio que el Doctor Laredo Vega tenía en la calle Fuertes Acevedo de Oviedo, y que fue quien lo trajo desde su pueblo natal Puente de Domingo Flórez. El Doctor Laredo Vega fue expedientado y expulsado de la Cruz Roja por “mal español”. Figuró como propuesto a expediente por los hechos de la Revolución de Octubre de 1934, pero no se le llegó a iniciar. En el expediente de depuración las enfermeras Guadalupe Cordero y Juana Alvarez declaran haberle visto en el Hospital durante la permanencia de las milicias republicanas. La Oficina de Investigación y Enlace le declaran comunista. Fue destituido con fecha efecto 19 de julio del 36. Se sabe que durante su permanencia en Valdediós alquiló una habitación con derecho a cocina en San Pedro de Ambás junto a su esposa e hijo. Por algún motivo no aparece en la relación de empleados del Hospital.

ROSA FLOREZ MARTINEZ: Enfermera Mayor del Hospital.
La Oficina de Información y Enlace la acusa de estar afiliada a la U.G.T. En Octubre de 1935 se le abre expediente por comentarios que efectúa sobre la Superiora y las Hermanas de la Caridad que declararon en el Consejo de Guerra contra Domingo González proponiendo el Juez Instructor la suspensión de empleo y sueldo durante un mes. En relación a los sucesos durante la Revolución de Octubre de 1934 la enfermera Maria Suarez declara que Rosa Florez salía del Centro por las noches en compañía de Sabina Fernández para recoger heridos al Pontón de Vaqueros y servir de enlace con los revolucionarios. En Septiembre de 1936 el Subdelegado Militar en el Psiquiátrico propone igualmente la suspensión de empleo y sueldo por un mes por negligencias, originar conatos de insubordinación en el personal subalterno y diversos comentarios. En expediente disciplinario abierto se la destituye con fecha efecto 23 de septiembre de 1936. Asegurando el Subdelegado Militar que al marchar los milicianos del Hospital ella marchó con ellos en dirección a Gijón. Figura en la relación de personal de Valdediós en calidad de enfermera.

LUZ ALVAREZ FLOREZ: No era de la plantilla de la Diputación. Ayudante de cocina. Hija de Rosa Flórez, se cree que era la novia de Urbano Menéndez y la más joven de las víctimas.
Tenía 19 años de edad y había vivido en Oviedo en Campo de los Reyes.

OLIVA FERNANDEZ VALLE: Enfermera del Hospital.
La Oficina de Información y Enlace la acusa de estar afiliada a la U.G.T. Fue destituida el cinco de Febrero de 1935 por expediente abierto con motivo de los sucesos en el Hospital durante la Revolución de Octubre del 34. Y es repuesta en su cargo el uno de Marzo de 1936. Estuvo prestando servicio durante la permanencia en el Hospital de los milicianos republicanos, marchando con ellos cuando se retiraron del mismo. Figuran en la relación de empleados de Valdediós y se afilió al Socorro Rojo, sección de Villaviciosa. Maripaz la recuerda como una de las víctimas.
Tenía 29 años de edad y era natural de Mieres.

PERSONAL QUE SE IGNORA SU PARADERO TRAS LOS INCIDENTES DE VALDEDIOS.
CLAUDIA ALONSO MOYANO
FELICIDAD ALVAREZ
DAVID CUEVA RODRIGUEZ
CASIMIRO GARCIA CORES
ANTONIO GONZALEZ
ANTOLIN GONZALEZ LOPEZ
CONSUELO IGLESIAS FERNANDEZ
MARIA TERESA MARTINEZ GONZALEZ
JULITA MENENDEZ ALVAREZ
SOLEDAD MENENDEZ PELLO
PILAR QUIROS MENENDEZ
MARINA SOLIS TUYA
MANUEL VALLINA PEREZ

FRANCISCA VAZQUEZ CANSECOCLAUDIA ALONSO MOYANO, no era empleada de la Diputación.
El único dato del que contamos es que estaba afiliada al Sindicato
Sanitario de la C.N.T. En Gijón.

FELICIDAD ALVAREZ, No era empleada de la Diputación,
Era natural de Gijón, del barrio de Sotiello, y tenía 21 años de edad.

DAVID CUEVA RODRIGUEZ, No era empleado de la Diputación.

CASIMIRO GARCIA CORES, No era empleado de la Diputación.
Nacido el 13 de enero de 1913, estaba soltero y era natural de Gijón, aunque vivía en Oviedo en Campo los Patos.
Se alistó en la 3 Compañía del Batallón Asturias n† 8 en calidad de Miliciano junto con su hermano Luis. Pertenecían ambos a la C.N.T.
El 5 de Noviembre de 1936 es declarado inútil total y llega a Valdediós el 18 de Mayo de 1937.

ANTONIO GONZALEZ. Creemos pueda tratarse de Antonio González Rodríguez, afiliado al Sindicato de Sanidad de C.N.T. pero del que no disponemos de más datos.

ANTOLIN GONZÁLEZ LÓPEZ: No era de la plantilla de la Diputación, fue una de las incorporaciones al grupo. Por la coincidencia de nombre es posible que se trate de Antolín González López, natural de Castrillón, de 23 años y de profesión auxiliar de practicante, y con domicilio en Avilés.
Estuvo en el hospital de La Coruña hasta Enero de 1936.
Afiliado al Sindicato de Sanidad de U.G.T., este Sindicato pudo enviarlo en Mayo de 1937 al Hospital en calidad de enfermero, Pues hemos localizado un escrito de presentación del mismo de fecha 17 de dicho mes pero que no indica destino.
Figura en la relación de empleados de Valdediós.

CONSUELO IGLESIAS FERNANDEZ: Lavandera del Hospital.
En el expediente de destitución la Oficina de Información y Enlace la acusa de comunista. Se la destituye con fecha efecto 19 de Julio de 1936.
Se afilió al Socorro Rojo, sección de Villaviciosa.
Figura en la relación de empleados de Valdediós como plancha y costura.
Tenía 30 años de edad y era natural de Cangas del Narcea.

MARIA TERESA MARTINEZ GONZALEZ, No era empleada de la Diputación.
Era natural de Lugo de Llanera, de 37 años, soltera y afiliada al Sindicato de Sanidad de la C.N.T.
Llegó a Valdediós el 6 de Julio de 1937.

JULITA MENENDEZ ALVAREZ, no era empleada de la Diputación.
Únicamente sabemos de ella que se encontraba afiliada al Sindicato Sanitario de la C.N.T.
Tenía 30 años de edad y era natural de Avilés.

SOLEDAD MENENDEZ PELLO, no era empleada de la Diputación.
No hemos podido determinar aún su identidad.
Aunque en la lista del personal de Valdediós figura como Menéndez, era de apellido Méndez.PILAR QUIROS MENENDEZ, enfermera.
No hemos podido localizar su expediente de la Diputación, pero si el correspondiente a un resumen de su biografía efectuada en Valdediós.
Tenía 50 años de edad, y procedía de Oviedo.
Afiliada a la U.G.T.

MARINA SOLIS TUYA, No era empleada de la Diputación.
Era de Gijón, soltera, y de 20 años.
Afiliada al Sindicato de Sanidad de la C.N.T., llegó a Valdediós el 6 de Julio de 1937, según señala ella misma en su biografía personal para el expediente.
Tenía 20 años de edad y era natural de Gijón.

MANUEL VALLINA PEREZ: No era de la plantilla de la Diputación. Vivía en Gijón, calle Corrida. Tenía 33 años, soltero, y estaba afiliado al Sindicato Sanitario de U.G.T. y anteriormente al de Oficios Vários también de U.G.T.
Llegó a Valdediós el 4 de Abril de 1937 después de desempeñar otros trabajos según cuenta en biografía efectuada en Agosto de 1937 para su expediente.
Figura afiliado también al Socorro Rojo, sección de Villaviciosa. Al igual que en la relación de personal de Valdediós.

FRANCISCA VAZQUEZ CANSECO: Ayudante de Cocina.
Fue detenida el 3 de Agosto de 1936, junto con otras compañeras, y puesta en libertad posteriormente, pero tanto de ella como de las otras personas, La Comisaría de Investigación y Vigilancia comunica a la Diputación que han de quedar suspendidas de empleo y sueldo hasta depurar sus responsabilidades individualmente. Ya fue destituida el 12 de febrero de 1935 acusada de participar en los hechos de la Revolución de Octubre de 1934. Reingresó posteriormente el 29 de febrero de 1936.
La Oficina de Información y Enlace la acusa de comunista. En el expediente de depuración es destituida con fecha efecto 5 de Agosto de 1936. Se afilió al Socorro Rojo, sección de Villaviciosa. Figura en la relación de empleados de Valdediós como cocinera.
Tenía 37 años y era de Oviedo, con domicilio en Campo de los Reyes.
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PERSONAL DEL QUE DISPONEMOS DE NOTICIAS POSTERIORES A LOS SUCESOS DE VALDEDIOS.
RICARDO FANDIÑO
MAXIMINO MANUEL GONZALEZ GARCIA
DOMINGO GONZALEZ GONZALEZ
RICARDO FANDIÑO: Médico.

El 7 de Mayo de 1936 con motivo de la suspensión de empleo y sueldo del Dr. Pedro Quirós Isla, Jefe Clínico del Hospital . Se le designa para que con carácter interino preste los servicios encomendados al Dr. Quirós. Fandiño no comparece y no se posesiona del cargo. Si se presentó en cambio, según declaraciones de varias personas del personal del Hospital, durante los días en que el mismo estuvo en poder de los milicianos. Momento además en que se presentaron al parecer algunos familiares de enfermos internados para llevárselos. Cuando se retiraron de La Cadellada llevó a parte de los enfermos y parte del personal y dirigió el Hospital de Valdediós.

En el expediente que se le abre la Oficina de Investigación y Enlace informa que es de filiación comunista y que se encuentra en Gijón como Capitán de Asalto. La Comisaría de Investigación y Vigilancia da cuenta de que …”en el año 1934 perteneció al Partido Republicano Radical Socialista. Y en el 37 al Partido de Izquierda Republicana, siendo admirador además del Sr. Azaña”.

Se le destituye con fecha efecto 19 de Julio de 1936.
Estaba afiliado a la C.N.T.-Sindicato Unico de Sanidad de Gijón.
Fue nombrado Capitán Médico Inspector con fecha 15 de Noviembre de 1936 hasta el 20 de Octubre de 1937 siendo evacuado a Cataluña para continuar la lucha desde allí.

MAXIMINO MANUEL GONZALEZ GARCIA: Practicante
del Hospital.
Tomó parte activa en los sucesos acaecidos en el Hospital con motivo de la Revolución de Octubre de 1934, por los que estuvo detenido en la Cárcel Modelo de Oviedo y a resultas del Consejo de Guerra que se le formó se le condenó a quince años de reclusión.
Se incorporó al Psiquiátrico al quedar libre con motivo de la amnistía después de las elecciones de Febrero de 1936.
Dejó de asistir al Hospital desde el 19 de Julio de 1936, y durante el expediente de depuración varias personas del personal declaran
que durante el tiempo de permanencia en el Hospital de los Milicianos habían visto en el mismo a Maximino Manuel, entre otros. Es destituido con fecha efecto del 19 de Julio del 36.
Se afilia también al Socorro Rojo, sección de Villaviciosa. Y en enero de 1937 solicita su alta en el Sindicato de Sanidad de U.G.T..
Figura en la relación de empleados de Valdediós.
Con fecha 18 de Noviembre de 1938 el Dr. Ricardo Fandiño le firma un certificado en Barcelona en el que indica que además de ejercer en el Psiquiátrico, atendía la Clínica Militar situada en San Esteban de las Cruces hasta su evacuación.

DOMINGO GONZALEZ GONZALEZ: Conserje del Hospital.
Natural de Valverde (León), de 57 años.
Se la acusa de estar afiliado a la Agrupación Socialista de Oviedo.
Intervino en los sucesos de la Revolución de Octubre del 34, por los que fue sometido a Consejo de Guerra y se le condenó a 20 años de prisión. Se incorporó al Psiquiátrico tras quedar libre con motivo de la amnistía decretada por el triunfo en las elecciones de Febrero de 1936 del Frente Popular.
Dejó de asistir al Hospital desde el 19 de julio del 36, fecha desde la que es destituido en el expediente abierto por la Diputación Provincial.
Figura en la relación de empleados de Valdediós con las mismas funciones de Conserje. Y en la filiación al Socorro Rojo, sección de Villaviciosa.
En una biografía manuscrita para el Psiquiátrico y de fecha 15 de agosto de 1937 declara estar afiliado a la Agrupación Socialista de Mieres desde 1902, desplegando una intensa actividad política y sindical. En setiembre de 1910 colabora con Manuel Llaneza para la organización del Sindicato Minero Asturiano de la U.G.T..
Hubo de emigrar a Francia en 1922 tras la huelga de dicho año donde perteneció al Partido Socialista Francés volviendo a España en 1932.
Con fecha 4 de Septiembre de 1937 solicita pasaporte de evacuación para él y seis familiares más. Mari Paz asegura que efectivamente no estaban ya cuando se presentaron las tropas en Valdediós.

BIBLIOGRAFIA Y DOCUMENTACION CONSULTADA- Fondos de los siguientes Archivos.

- Archivo Histórico Provincial de Asturias
- Archivo General Militar de Avila, sección Brigadas Navarras
- Archivo General Militar de Salamanca, sección Guerra Civil
- Archivo General Militar de Segovia
- Fondos de la Fundación José Barreiro correspondientes a José Mata
- Folletos del Ateneo Obrero de Gijón. Cuadernos de Historia
- Artículos de La Nueva España sobre Valdediós publicados por Eduardo Garcia y Victor L. Álvarez.
- Historia de Asturias, editada por Silverio Cañada. Artículos de D.Javier Rodríguez Muñoz.
- Monografías de la Guerra Civil Española de Martínez Bande.
- Mil días de fuego, de Jose M Gárate.
- Guerra Civil-Frente de Asturias, de Javier Nagore.
- La Libertad es un bien muy preciado, de M.Laruelo

Fuente: La Memoria de los nuestros

Iniciamos esta serie como apoyo a la iniciativa de BOLETÍN INFORMATIVO DE LA SANIDAD PÚBLICA por recuperar la Memoria Histórica del personal sanitario victima de la represión franquista, por permanecer en el lado de los defensores de la legalidad democrática y, sobre todo ejerciendo su labor profesional, con la escasez de medios que tuvieron en la Guerra y los continuos bombardeos de Centros Hospitalarios, como se puede comprobar en el archivo fotográfico del General Rojo, del que es depositario el Ministerio de Cultura y tiene colgado en Internet, para que la ciudadanía conozca los horrores de las Guerras, como ya hiciera el Genial Goya en la Guerra contra el invasor francés. Esperamos contar con la colaboración de todos los lectores de la Red Progresista, aunque sabemos que ya por la edad quedan pocos testigos vivos que nos pudieran contar sus experiencias, para realizar este sentido homenaje a un personal que siempre se entrega a los demás, sobre todo en situaciones límite como el de las guerras. GLORIA Y HONOR PARA EL PERSONAL SANITARIO REPRESALIADO Y ASESINADO POR EL LEVANTAMIENTO DE LOS GOLPISTAS DEL 18 DE JULIO DE 1936, y de la posterior dictadura larga y cruel de Francisco Franco y sus secuaces.