Las mentalidades enfrentadas en la Segunda República

En este artículo queremos abordar la cuestión del enfrentamiento político en tiempos de la Segunda República desde la faceta del choque de mentalidades, partiendo de la situación previa. Creemos que esta visión puede proporcionar más claves para entender el conflicto que terminaría en guerra civil. Aunque podemos pecar de reduccionistas se pueden observar dos grandes mentalidades, una conservadora y otra progresista en España, con muchas matizaciones.

Al comenzar la década de los treinta la sociedad española presentaba un claro desequilibrio en relación con la distribución de la renta. La situación social de los jornaleros del centro y centro-sur peninsular era muy delicada, mucho peor que la de los obreros industriales. El campo seguía muy atrasado y el caciquismo continuaba ejerciendo su poder y no sólo en el ámbito político, sino, sobre todo, en el económico y social. El analfabetismo alcanzaba al 33% de la población y la mitad de la población infantil no estaba escolarizada. La mujer vivía una situación legal de clara dependencia masculina.
La estructura del Estado español era muy deficiente, con un sistema fiscal débil e injusto que impedía contar con servicios públicos eficientes, sin una adecuada atención sanitaria ni con una red de escuelas públicas, por lo que casi no había ningún tipo de redistribución de la renta a favor de las clases más desfavorecidas, la mayoría de la población. Las políticas de signo social que se establecieron en tiempos del reinado de Alfonso XIII y más acusadas con Miguel Primo de Rivera fueron, realmente, muy epidérmicas y no contribuyeron a aminorar las grandes diferencias de riqueza.
La Segunda República supuso un choque entre la inercia de las posiciones tradicionales y las propuestas de cambio. La mentalidad tradicional era defendida por la oligarquía terrateniente, los monárquicos, la Iglesia Católica y un sector importante del Ejército. Se trataba de una mezcla de paternalismo y prepotencia, además de desconfianza ante las nuevas ideas. La ideología era contraria a las reformas que afectasen a la propiedad, a la intervención del Estado con políticas favorables a las clases populares. También era tajante sobre cualquier alteración en sentido laico en la tradicional relación entre la Iglesia y el Estado. Por fin, otro tema intocable era el relativo a los cambios en la organización territorial del Estado en un sentido descentralizador y de respeto a las realidades específicas, especialmente en el caso catalán. La tendencia de estos sectores era hacia el autoritarismo, criticando los pilares de la democracia, en consonancia con los ataques que sufría desde otros lugares de Europa que estaban optado por dictaduras o el totalitarismo fascista. Las propuestas de cambio eran siempre vistas como sinónimo de subversión o desorden.
Los pequeños propietarios y las clases medias rurales compartían la mentalidad tradicional. Este grupo representaba un porcentaje importante de la población española, especialmente en el centro y norte peninsulares, y era parte fundamental de la base electoral de los partidos políticos de centro-derecha y derecha.
Las propuestas de cambio procedían, con claras diferencias internas en relación con las reformas a emprender, de las clases medias urbanas progresistas republicanas, de los intelectuales y artistas, y del proletariado industrial y agrícola vinculado al socialismo y al anarquismo. También estaría en este grupo el nacionalismo de izquierdas catalán. No debe menospreciarse que se trataba de una España muy diversa en su seno, destacando, sobre todo, la alternativa anarquista que superaba la mentalidad progresista por su claro rupturismo frente al republicanismo y al socialismo que emprendieron la vía del reformismo, aunque en el segundo caso con claras disensiones internas.
La Constitución de 1931 y la política reformista del primer Bienio y del Frente Popular son el reflejo de esta mentalidad de cambio: derechos individuales y colectivos, derechos de la mujer, laicismo, consideración de la propiedad como algo social y supeditado a los intereses comunes, autonomías, estado del bienestar, educación pública, política de difusión cultural, y reformas agraria y militar.
A pesar de los intentos por establecer un cauce de convivencia democrática, el choque de mentalidades fue profundo, intenso. La República generó inmensas expectativas entre los sectores más desfavorecidos pero el primigenio espíritu se desvaneció muy pronto por las dificultades y resistencias encontradas, así como por el apremio de los más desfavorecidos, favoreciendo el radicalismo de una parte de la izquierda. Por su parte, la República generó en los grupos oligárquicos y en las derechas un terror y odio profundo desde el primer momento, optando por la salida conspirativa y autoritaria.
Eduardo Montagut
Twitter: @montagut5

Diez falsos mitos del franquismo y de la derecha

La obra 'Los mitos del 18 de julio' repasa las leyendas sobre la República y la Guerra Civil construidas ya en la misma contienda por los golpistas y rejuvenecidas en democracia por sus herederos naturales que culminaron en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de Historia.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 23/03/2013 08:18 Actualizado: 23/03/2013 14:57

 

 
Francisco Franco, dictador de España entre 1939 y 1975

Francisco Franco, dictador de España entre 1939 y 1975AFP

Llegó la hora de la respuesta, de “dejar las cosas claras respecto al origen inmediato de la guerra civil” y contrarrestar el revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión de militar de 1936. Todo comenzó en la primavera de 2011 cuando la Real Academia de Historia (RAH) sorprendió con la publicación de los primeros volúmenes del Diccionario Biográfico Español. Los mitos y leyendas construidos durante los años posteriores a la Guerra Civil por los golpistas y rejuvenecidos por parte de la derecha española durante la democracia se disfrazaron de verdad absoluta bajo el manto de la RAH a cargo de los Presupuestos Generales del Estado (6,4 millones de euros). Más que un diccionario, la obra pareció una burla de proporciones históricas.

En tal diccionario nunca se definió a Franco como un dictador y sí como un “valeroso militar” y el franquismo fue calificado de “autoritario, pero no totalitario". El golpe de Estado del 18 de julio fue denominado “alzamiento” y la Guerra Civil fue sustituida a menudo por otros términos como “cruzada” o "guerra de liberación". Pero el revisionismo fue aun más lejos. A la salvaje represión ocurrida en Badajoz tras ser conquistada por los franquistas se la denominó "normalizar la vida ciudadana". En definitiva, todo un panfleto digno de ser firmado por el mismísimo Fraga durante sus años como ministro de Información.

La obra surge como respuesta al Diccionario Biográfico Español de la RAHLa historiografía española, agraviada ante el despropósito financiado por el erario público, se puso desde el primer momento manos a la obra para desmontar las afirmaciones y falacias que el diccionario vierte. En abril vio la luz En el combate por la historia (Editorial Pasado y presente) y esta semana ha llegado a las librerías Los mitos del 18 de julio (Crítica), “uno de los mayores y más completos esfuerzos de demolición de ciertas interpretaciones sobre el golpe, y la guerra civil que sobrevino a continuación”, según escribe en el prólogo Francisco Sánchez Pérez, coordinador de la obra, en la que también participan los historiadores Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma.

La obra trata de sintetizar y esclarecer las razones que propiciaron que el golpe de Estado se produjera exactamente el 18 de julio, el papel que desarrollaron en la sublevación el cuerpo civil y militar, la idea revolucionaria de las izquierdas y la contrarrevolucionaria de las derechas, el peso de la defensa del catolicismo y de la nación entre los sublevados, la presunta amenaza comunista y la realidad de la España de 1936. En definitiva, un libro que planta batalla al revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión militar.

A modo de decálogo pueden enumerarse una lista de diez falsos mitos creados por el franquismo y sus herederos ideológicos con el propósito de justificar el golpe de Estado militar.

1. La II República no fue un desastre. “La República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra” sino que fue “destruida por un golpe militar” que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del país y en la capital, se encaminó automáticamente a la guerra civil. La República fue una democracia de entreguerras de nueva creación y como otras muchos democracias europeas de Europa tuvo que lidiar por un lado con la derecha autoritaria, fascinada por la experiencia fascista, y con la izquierda obrera que consideraba, de manera habitual, que la democracia era incompatible con el capitalismo.  

Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el golpe de Estado por “el peligro comunista”. Sin embargo, las justificaciones conservadores han ido evolucionando de manera que es cada vez más habitual oír a los políticos de derechas nombrar el supuesto fracaso de la República como causa directa y sustancial de la guerra y nunca culpar de la misma el golpe de Estado militar que degeneró en una guerra civil.

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos Como ejemplo sirve la entrevista que Manuel Fraga concedió a El País en 2007 en la que aseguró: “Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda!”. En esta misma línea se manifestó Esperanza Aguirre en un artículo publicado recientemente en ABC en el que afirmó: “La "II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo".

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos y su escasa habilidad y operatividad.  

2. El asesinato de Calvo Sotelo no precipitó nada. El hecho de que el golpe de Estado se produjera el 18 de julio no tiene nada que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que se produjo el día 13 de julio de 1936 y conocido el día 14. Su muerte, señala la obra “no precipitó nada” y “no tiene nada que ver”.

De hecho, hubo un proyecto de atentado terrorista contra la vida de Azaña, como respuesta al asesinato de Calvo Sotelo, que fue abortado por los militares golpistas que se encontraban en la capital. “Prohibido terminantemente. Todo está preparado en Madrid y eso podría echarlo a perder”, le dijo el coronel Ortiz de Zárate a Eusebio Vegas Latapié, cabecilla del proyecto.

3. La fecha del golpe dependía del apoyo fascista. La fecha de inicio del golpe está ligada a la promesa de intervención de la Italia fascista de Mussolini, con la que los monárquicos, liderados por Calvo Sotelo, suscribieron el día 1 de julio un acuerdo para la compra de una “espectacular cantidad de material bélico de primer nivel”. Estos contratos de venta de armas y promesa de intervención fueron firmados en Roma por Pedro Sainz Rodríguez con el apoyo personal de Antonio Goicoechea y “el más que probable conocimiento de Calvo Sotelo”.

De hecho, la obra reproduce tales contratos, conseguidos por el historiador Ángel Viñas, que hasta ahora estaban inéditos, a pesar de encontrarse en archivos españoles, “quizá negligentemente olvidados o convenientemente evitados”, explica el coordinador Francisco Sánchez.

4. No existen las dos Españas destinadas a enfrentarse. El hecho de que la ejecución del golpe de Estado dependiera de la llegada del armamento italiano permite al historiador Ángel Viñas desmontar otro mito repetido cientos de veces: la guerra civil no se produjo simplemente por cuestiones internas sino que contó con la connivencia de la Italia fascista, sin la cual “aquel golpe medio conseguido, medio fracasado” no se hubiese transformado en una guerra civil.

Sin la ayuda italiana la intentona golpista no habría tenido éxito

La participación italiana no se produce, por tanto, una vez iniciada la contienda sino que su apoyo previo al golpe fue fundamental para las esperanzas golpistas. Los contratos conseguidos por Viñas muestran como Italia facilitó a España “más de 40 aviones, miles de bombas, gasolina etilada, ametralladoras y proyectiles” sin los cuales los militares sublevados no hubieran podido iniciar una guerra civil.   

“Esta tesis desbarata completamente la idea apocalíptica que ha acompañado durante décadas, y que creó cuerpo historiográfico, de las dos Españas destinadas a enfrentarse, del guerracivilismo como una realidad endémica del país y en particular de que hubiese una guerra civil no declarada dentro de la sociedad española en los años treinta”, escribe Sánchez.

5. Los civiles monárquicos jugaron un papel crucial. El golpe del 18 de julio no solo fue obras de militares sino también de civiles, en particular de los monárquicos de Calvo Sotelo, que tuvieron un papel sustancial para que el golpe triunfase, y no meramente de apoyo. “Sin la trama civil interna, en una palabra, los militares golpistas quizá no hubiera tenido existo”, escribe Viñas.

La importancia de los civiles radica en tres aspectos. En primer lugar, sin el apoyo del partido alfonsino, Renovación Española liderado por Calvo Sotelo, los golpistas probablemente nunca hubieran conseguido el apoyo armamentístico de la Italia fascista. En segundo lugar, la trama civil, según argumenta Viñas, fue fundamental para la preparación de la sublevación de Franco en los términos exactos que este había diseñado para Canarias.

En tercer y último lugar, la trama civil fue esencial para crear las condiciones necesarias y suficientes para que pudiera florecer el movimiento insurrecional. La responsabilidad, en este caso, recaía en políticos y grupos de acción directa que debían conseguir “la deshumanización del adversario político”, “la provocación sistemática de la izquierda” y el estímulo y excitación de los propios partidarios”.

6. La defensa de la Iglesia y del catolicismo no existió en el diseño y ejecución del golpe. Entre las motivaciones alegadas por los militares en sus bandos de guerra iniciales de julio de 1936 (incluido el del propio Franco) no se cita ni una sola vez la recurrente “persecución religiosa” ni tampoco hay clérigos entre los conspiradores. “Nadie se creía en julio de 1936 que los militares rebeldes comenzasen semejantes fusilamientos masivos en defensa de la religión”, opina Sánchez.

La propaganda religiosa no empezó hasta septiembre de 1936 No fue hasta bastantes días después cuando la propaganda de los rebeldes utiliza la defensa de la religión para justificar la guerra civil. Otra cosa es la postura de la mayoría de los obispos, que apoyaron el golpe casi de inmediato, ofreciendo un respaldo ideológico formidable motivados, en su mayoría, por la defensa de sus privilegios casi feudales. Los obispos españoles fueron los encargados de bautizar a la guerra como cruzada, pero cabe recordar que ningún papa utilizado el término cruzada para referirse a la guerra civil.

Mucho más que la religión, la justificación invocada por los golpistas era la amenaza de la revolución comunista y la de defensa de la nación española frente a los separatismos. La defensa de la religión no se sitúa en el mismo escalón que la defensa de la patria hasta el 8 de septiembre cuando fue publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa de Burgos.

7. No había ninguna revolución comunista en marcha. Durante 39 años de dictadura franquista, el régimen señaló repetidamente que la sublevación militar fue la respuesta aun inminente levantamiento comunista. El anticomunismo sirvió a Franco para legitimar la insurrección contra el gobierno legítimo, presentándola como una contrarrevolución preventiva.

Basta para desmentir estas teorías conspiratorias la propia declaración del entonces embajador estadounidense, Claude Bowers, que recoge la obra: “A aquellos que fuera de España después tuvieron que escuchar con machacona insistencia la calumnia fascista de que la rebelión era para impedir una revolución comunista, puede sorprenderles saber que durante tres años y medio nuca oí semejante sugestión de nadie, mientras, por el contrario, todos hablaban confidencialmente de un golpe de Estado militar”.

Los motivos que llevaron a la sublevación a los militares fue frenar en seco las reformas progresistas, y democráticas, diseñadas en el primer bienio de la II República. Es decir, la reforma agraria, los estatutos de autonomía y la reforma militar.  De hecho, a pesar de la existencia de muchos discursos revolucionarios en la España de los 30, no solo obreros sino también burgueses, ninguna organización republicana u obrera se puso manos a la obra para subvertir el orden constitucional en la primavera de 1936.

El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo

8. El golpe de Estado militar sí que prevé un plan de conquista del poder y de la guerra. Las derechas contrarrevolucionarias o antiliberales y ciertos sectores militares sí se pusieron manos a la obra para subvertir el orden constitucional y recabaron con éxito la intervención internacional de la Italia fascista antes del golpe, es decir, hicieron todo aquello de lo que acusaban falsamente a la izquierda republicana y obrera. Prueba de ellos son los contratos anteriormente mencionados; los planes de Mola que hacían referencia a una sublevación “sangrienta” que debía llevar a las tropas desde el extrarradio de la península a Madrid, ya que como predijo el propio militar: el golpe fracasaría en Madrid y Barcelona.

9. En la primavera de 1936 no existía el terror rojo. “No había ninguna dinámica de exterminio ni liquidación de los enemigos de clase que pudiera continuarse después del 18 de julio, es decir, no se asesinaba a las gentes de orden”. Para demostrar esta afirmación y desmontar el mito del terror rojo en la primavera del '36, el coordinador de la obra Francisco Sánchez recurre a los datos. El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo y el de religiosos inexistente. “Por lo que sabemos murieron más empresarios entre 1919 y 1923 en toda España que en la primavera de 1936”, asegura Sánchez, quien añade que en 1923 fue asesinado un arzobispo y un cardenal (Soldevila). “Lo que no ocurrió en toda la República”, sentencia.

10. La URSS o la Komintern no planeaban ninguna intervención en España. La Unión Soviética, en contacto directo con el PCE, no tenía prevista una intervención revolucionaria en España. De hecho, en ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrera ni hubo ninguna “expansión comunista”, pues el comunismo “no pudo o no supo salir de la URSS”.

Las pruebas que en este sentido ofrecieron los conspiradores fueron una serie de documentos cuya autoría se desconoce a “ciencia cierta”, pero que “diversos indicios permiten endosárselas al propio Mola”. Estos documentos venían a señalar el inicio de una revolución soviética en el verano del '36.  No obstante, una vez iniciada la guerra, esos documentos que habían sido el hazmerreír de muchos cuando se hicieron públicos, se transformaron en una de las principales herramientas propagandísticas del bando franquista. “Y sorprendentemente, todavía hoy continúan siendo esgrimidos por algunos para justificar la rebelión militar”, sentencia Sánchez.

Público


Antonio Baylos | Catedrático de Derecho del Trabajo. Universidad de Castilla La Mancha
nuevatribuna.es | 28 Enero 2013 – 12:22 h.

El 27 de enero de 1945, el ejército soviético liberó Auschwitz. Y en el 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas del año 2005 en su resolución 60/7 eligió esa fecha para el Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto, instando a los Estados Miembros a que elaboren programas educativos que inculquen a las generaciones futuras las enseñanzas del Holocausto con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro.

En Italia, el 27 de enero tiene una coloración especial al dedicarse a la memoria contra la barbarie nazi-fascista, y por tanto no sólo frente a las víctimas de la Shoah y de las leyes raciales mussolinianas, sino que se inserta en un discurso antifascista que relaciona antisemitismo y racismo con dictadura y fascismo y que reivindica la resistencia doble frente al nazismo invasor y frente al fascismo que perseguía las ideologías igualitarias, progresistas y democráticas, en especial a los comunistas y socialistas.

Todos los medios de comunicación italianos y todos los periódicos de aquel país se nutren de intervenciones que recogen la memoria antifascista y denuncian el racismo y la persecución política. En la RAI, televisión pública, se ha programado que cada hora se destinen diez minutos a presentar testimonios de supervivientes de la barbarie nazi-fascista. Antifascismo que reitera el gobierno y la Presidencia de la República, con amplios actos de homenaje en todo el país. En especial este año se ha inaugurado un monumento especial a la memoria en Milán, en el andén 21 de la Estación de tren de donde partían los trenes de deportados a los campos de la muerte.

El contenido político-democrático del día 27 de enero es muy claro, y su relación con el antifascismo como elemento básico de la definición de la República, muy marcado. Por eso las declaraciones que se han hecho públicas del antiguo presidente del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, se deben interpretar como una forma de apropiación neo-conservadora de este momento reivindicativo de la memoria como forma de construir nuestra propia visión de la realidad democrática, sin negacionismo de la barbarie ni indiferencia ante cualquier manifestación de racismo y de fascismo. Berlusconi critica las leyes raciales de Mussolini, pero sin embargo insiste en que el régimen fascista “hizo muchas cosas buenas”, negando así la relación fortísima que existe entre antifascismo, resistencia obrera y popular y denuncia del racismo y del antisemitismo que llevó a la aniquilación y el exterminio de un tercio del pueblo judío en la Europa dominada por las potencias del Eje.

Para España y sus medios de comunicación dominados por los grandes poderes económicos, este discurso berlusconiano es plenamente aceptable, porque cortocircuita la relación entre el antifranquismo y la lucha por la libertad y la democracia en España y el carácter criminal de masa del régimen, de una parte, y la memoria mundial contra el genocidio y el exterminio llevado a cabo por la barbarie nazi-fascista, de otra. De esta manera el franquismo queda exonerado de su pasado histórico y su identificación con los sistemas criminales que gobernaron una buena parte de Europa hasta 1945.

La debilidad de la Ley de la Memoria Histórica de 2007, la inaplicación real de buena parte de sus preceptos ante la inacción de las administraciones públicas afectadas y la resistencia del Tribunal Supremo en sus diversas salas a anular los juicios y las condenas de los tribunales franquistas – sin olvidar la señal vigorosa de atención que ha lanzado a todos los jueces penales del país para que se abstengan de una interpretación “creativa” o garantista de los derechos de las víctimas de la dictadura con el procesamiento y juicio de Garzón – son todos ellos hechos que han logrado una cierta inmunización del régimen criminal y cleptocrático del dictador en el presente sistema democrático. La situación actual, con la llegada de elementos claramente filo-franquistas al poder, refuerza este sin sentido. Lo que no impide que en los medios de comunicación españoles se recojan y se presenten las palabras de Berlusconi como una excentricidad más del viejo bufón italiano, evitando conscientemente mencionar que dice lo mismo que mantiene entre nosotros el discurso oficial negacionista del carácter criminal e ilegítimo del franquismo.

Nueva Tribuna


(Foto del Diario Público)

Es tremendo que tengamos ese triste record. Sólo por delante el régimen sanguinario de Pol Pot. El régimen enloquecido y brutal, de terrorismo de Estado; si terrorismo de Estado porque eso es lo que fue la dictadura de aquel individuo camboyano y terrorismo de stado fue el de el individuo gallego que manchó el uniforme y su juramento de defensa del España y su ordenamiento jurídico, llamado Francisco Franco que tuvo la macabra ocurrencia de enterrar a miles de desaparecidos, donde él sabía que a la hora de morirse quería que se le enterrara: En Cuelgamuros.

Ayer, en el Día Mundial de las Despariciones forzosas, seguimos sumidos en la oscuridad, como muy bien dice Amnistía Internacional en un post sobre la cuestión. Matías Alonso en el diario El Plural ayer lo explicaba gráficamente: Sólo en desaparecidos la cifra es espeluznante: 150.000. 150.000 familias con sus seres queridos desaparecidos, tirados en cualquier fosa común de cualquier cuneta de la geografía española, y todo sigue como si nada. Sin que esos pobres inocentes puedan descansar dignamente. Sin que sus familiares sean resarcidos por tanto daño, tanto dolor y tanto sufrimiento, perpetrado por un grupo de criminales uniformados que subviertieron el orden democrático, sublevándose en un golpe de estado que provocó una sangrienta y despiadada Guerra Civil y Brutal dictadura genocida durante 40 años. Y no valen neolenguajes para estas cosas.

Como muy bien dice Matías Alonso la fecha parece que está elegida en fecha en que pase desapercibido todo lo referente a lo que se quiere conmemorar, o incluso que desaparezca de las memorias de las personas, más preocupadas lógicamente en las fechas en sanar unas mentes y unos cuerpos trabajados por una inmerecida crisis, provocada por los modernos sátrapas de los mercados.

El Gobierno Español "se acuerda" de la celebración para los países del cono sur, pero no quiere reconocer el problema que tiene en su propio país, derivado de una Ley de Amnistía que debiera estar derogada ya, y de una menguada Ley de Memoria Histórica, completamente incumplida e "insumisionada" desde el principio.

Merece la pena leer el comentario compelto de Matías Alonso. En el diario Público de ayer también se hace referencia al Día Mundial de las Desapariciones Forzosas, uno de los crímenes más execrables contra la humanidad y que, por tanto, no prescriben nunca. La verdad y la justicia tiene que aflorar en algún momento. Y las Asociaciones de Memoria Histórica están empeñadas en ello.

"De poco sirvieron las recomendaciones del Comité de Derechos Humanos de la ONU de 2008 o el informe de Amnistía Internacional Casos cerrados, heridas abiertas. El desamparo de las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo en España, publicado el 9 de mayo de 2012, que insta a España a derogar la ley de amnistía, investigar los crímenes y exhumar las fosas comunes. El Estado español, más allá del tímido intento que supuso La Ley de Memoria Histórica de 2007, no ha hecho nada por sacar de las cunetas a sus desaparecidos" se afrima en el mencionado artículo.

Es de los pocos medios de comunicación que se ha ocupado de la cuestión y como bien dice España es la única democracia que no ha investigado los crímenes de Estado de la dictadura franquista. Lo que indica una bajísima calidad democrática en nuestro país a más de 30 años de aprobada la Constitución y con una supuesta consolidación del sistema democrático, como para poder afrontar estas cuestiones, y que se reconozca quienes fueron los golpistas y que se pida perdón por tamaña salvajada.

Muy pocas desapariciones se han aclarado desde la muerte del dictador. Tan sólo unos pocos miles que van goteando una verdad que no se puede ocultar siempre, y por unos delitos que no prescriben nunca. ¿En el próximo Día Mundial se habrá iniciado verdaderamente la investigación histórica y que haya menester de una Memoria Histórica que jamás tenemos que olvidar y que jamás debieramos de repetir?


Resumen de actualidad de la Memoria Histórica del mes de agosto de 2012

 

Es la primera vez que hago un resumen de este estilo. Quizá porque en el mes de agosto siempre es un mes de baja intensidad informativa, y también porque en este año se han producido en este mes y en este verano noticias de entidad. Lo primero para recordaros es el asunto de la Fosa Común de Ubrique, en el que otra vez la imagen de un Schindler vuelve a aparecer, para clarificación de la historia, por más que otros pretendan -con toda la literalidad del término- sepultarla. He leido en la prensa en estos días gran cantidad de cosas, que culminan en la advertencia coercitiva y violenta -nadie más ha hecho alusión a la violencia sino el Gobierno- a tod@ el/la que use banderas republicanas, incitando a la violencia contra el que porte dichas enseñas que no son ilegales, por más que hoy no sea la enseña nacional. Si que son ilegales otros símbolos como el aguilucho y no se emplea coerción ni violencia contra quienes portan estos símbolos, que son además símbolos prohibidos precisamente por la Ley de Memoria Histórica entre otra legislación vigente. Muestra de que la derecha de este país tiene todavía hoy un serio problema democrático, con las instituciones libres de 1931 que subvirtió por medio de un grupo de uniformados golpistas y sediciosos que traicionaron su juramento de defender a España y sus instituciones democráticas.

Lo primero que traigo es una curiosidad histórica publicado en el espacio que el diario Público dedica a la Memoria Histórica, bajo el título de Cuando Hitler hundió un submarino republicano. Todo el mundo interesado en la Guerra Civil Española sabe que la Armada no se sublevó como tal y, por tanto la República conservó todo lo que había de Marina, incluídos submarinos como éste que hundió Hitler.

La segunda reseña que traigo, también del Diario Progresista Público es sobre el acto unitario de la izquierda -en esta ocasión por fin ha sido así- que debe ser tomado como ejemplo para el futuro, en torno a las “Trece Rosas” asesinadas en las tapiaas del Cementerio del Este de Madrid por los sediciosos. Es importante que aquel cainismo del que hablaba Zugazagoitia entre socialistas, y que durante la dictadura y estos años de democracia, se ha extendido a toda la izquierda se deje de lado y se supere. Es la única manera de que situaciones como del pasado 20-N (vaya fecha) no se vuelvan a producir. Resulta no sólo emotivo sino significativo que tenga que ser una veterana luchadora, compañera sobreviviente de aquellas Trece Rosas la que nos de un tirón de orejas y nos diga que nos tenemos que unir para luchar en protesta por las mismas cosas que ellas de jóvenes luchaban.

De la impunidad en la que siguen estando los crímenes de guerra y contra la humanidad de algunos destacados criminales uniformados, sediciosos y sublevados contra el orden democrático de 1931, son las siguientes reseñas. El de nefasto recurdo General Yagüe por su execrable y horrible matanza en la plaza de toros de Badajoz, tremendo crimen contra la humanidad que todavía hoy no ha sido juzgado y que sigue impune. En el 76 aniversario de semejante monstruosidad que sigue sin ser condenada por la derecha ultramontana española, el día 12 de agosto publicaba el diario público una reseña de este criminal. Con la horrible foto de los cádaveres de civiles asesinados, hacinados unos encima de otros en el cementerio de Badajoz, sería más que suficiente para que alguien pidiera perdón por semejante brutalidad irracional.

Aquella jauría humana brazo en alto, incluida la Iglesia Católica, como refleja esta otra imagen siguen creyendo que aquella bestialidad no es un crimen, y siguen utilizando el nombre de Dios en vano.

La siguiente reseña es de otro criminal de guerra, más abominable aun si cabe que el anterior, pues podría ser catalogado de psicópata, asesino en serie: Queipo de Llano. Además de asesino se enriquecía -esto lo hicieron muchos de estos golpistas sediciosos- con las propiedades de quienes “quitaba de enmedio” para quedarse con sus bienes. Como premio a semejante bestialidad se le dio título nobiliario que hoy se ha renovado en sus descendientes. La reseña la da el diario digital progresista El Plural.

Siempre que doy una opinión propio me pregunto lo mismo y lo seguiré diciendo ¿Hasta cuando la impunidad?

Y termino dejando dos reseñas de algo que seguro va a traer mucha cola -ya la está trayendo- y que invito a los amigos de la Red Progresista en Defensa de la Sanidad y los Servicios Públicos a comentar:

El Gobierno mantiene que enarbolar una bandera republicana puede incitar a la violencia

Hecho demencial que muestra el carácter antidemocrático del PP

Con la opinión de David Torres en Público cierro este resumen de reseñas.