El primero de Octubre de 2.008: Un “antes y un “después” en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid

El primero de Octubre se cumple un año de un antes y un después en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. La entrada “triunfal” del señor Güemes en el Hospital no fue casual. Nada en la derecha es casual. Los compañeros de BOLETÍN INFORMATIVO DE LA SANIDAD PÚBLICA hacían un análisis muy acertado de la situación el 13 de octubre del año pasado. La carta que yo mismo publiqué como trabajador del Hospital Clínico San Carlos también ilustraba bastante bien la situación.

Hubo un precedente para intentar hacer que los trabajadores de la Sanidad Pública tuviesen una actitud “dócil” en la progresiva privatización de ésta, y que los compañeros reflejaban a la perfección: El caso del Hospital Severo Ochoa. Pero pusieron entonces mal el punto de mira, aunque el disparo fue de herida grave. Pero en aquel entonces el asunto fue contra unos compañeros médicos de gran prestigio en la Sanidad. Esto motivó una reacción de movilización creciente. Había que buscar un punto donde asestar un golpe certero para acabar con las movilizaciones, al menos en el grado que estaban alcanzando ante las privatizaciones que se preveían de los Hospitales públicos tradicionales y la reducción drástica en estos del número de camas y de las plantillas de trabajadores.

Como el primero era el Hospital Clínico y buque insignia de cara a las elecciones de 2011, qué mejor manera que organizar una entrada “triunfal” como ya he dicho con una, a modo de guardia pretoriana, compañía antidisturbios contra siquiera menos de un centenar de trabajadores. La desproporción y el montaje tenía sentido. Si además se podía conseguir el “trofeo” de unos trabajadores detenidos para que la posible unidad de acción que se estaba fraguando se rompiera, las piezas encajan hoy al milímetro.

Porque la primera reacción que pudiera haber a las detenciones estaba calculada. Incluso que el cansancio cundiría y los convidados de piedra -mal llamados sindicatos mayoritarios del Centro Hospitalario- que simularon unidad de acción esos días, ya llevaban preparada la desmovilización.

Hoy, en el momento de escribir esto, el antes y el después es nítido. El después es que los trabajadores han recibido aquella sacudida como un freno a sus movilizaciones. Que la privatización del Hospital Clínico se va a consumar sin oposición, que la reducción drástica del número de camas es una realidad inminente, que la reducción de plantilla es algo pactado con los convidados de piedra, a base de una nada convincente traslación de trabajadores -se dice que provisional- al Hospital Gómez Ulla. Que hubo tres trabajadores detenidos injustamente, cuyo trabajo peligró por aquel atropello como señal inequívoca y ejemplarizante al resto de los trabajadores que pretendieran oponerse a los planes privatizadores. Ha habido más “avisos a navegantes” pero todos lo han entendido.

Los próximos hospitales serán los que fueron los señuelos para despistar también en el camino desmovilizador. No se por qué orden aunque lo intuyo -mi enumeración de ahora sin ningún parecido con la realidad-: Hospital Doce de Octubre, Hospital La Paz, Hospital Ramón y Cajal y Hospital Gregorio Marañón. La suerte está echada.


Fuente: Un rojillo infiltrado en el ático.  Fuente: Bolinf Visto en: MATS

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