De todos es sabido mi admiración por figuras socialistas como las de Julián Zugazagoitia, del que seguiré hablando en el futuro, del Doctor Juan Negrín. Leo con agrado en Sistema Digital, un interesante artículo sobre esta figura del socialismo español, injustamente expulsada del Partido y calumniada y desacreditada de forma miserable, a mi juicio. El artículo está escrito por Gustavo Vidal Manzanares, y viene a abundar sobre otro artículo de Angel Viñas en el Diario El País, en julio del año pasado, del cual hacía BOLETÍN INFORMATIVO DE LA SANIDAD PÚBLICA, gracias al envío por correo electrónico a la redacción de la web, de un querido compañero de militancia socialista de tiempos universitarios, una extensa reseña. Incluso publicaba en pdf, al final de la reseña el artículo para todo aquel que quisiese iniciarse sobre tan interesante tema, después de haber leido el comentario.
El título del artículo de El País escrito por Angel Viñas era de lo más acertado: “Negrín y 35 viejos militantes socialistas“, porque aquellos 36 compañeros eran viejos militantes socialistas, y no merecieron nunca aquella expulsión. Y concluía la tesis defendida en el artículo Angel viñas con el título que utilizó BOLETÍN INFORMATIVO DE LA SANIDAD PÚBLICA: La reconstrucción documentada del pasado siempre triunfa.
Pero en aquel entonces, a la lectura de la reseña y del artículo me quedó la duda -duda que no he resuleto todavía- si el gesto era suficiente. Necesario por supuesto. Reponer el buen nombre de unos compañeros socialistas de la talla de Juan Negrín o Julio Álvarez del Vayo y el etcetera siguiente de socialistas fundamentales en la reciente historia de España, era un punto de partida, sin el cual nuestro Partido podría cojear a los ojos de buena parfte de la militancia.
Pero ¿es suficiente para iniciar la Regeneración Socialista y, sobre todo, democratizar el Partido definitivamente a todos los niveles? Cada afiliado, cada militante que saque las conclusiones que crea oportunas. A algo más de un año vista de aquella readmisión póstuma- más vale tarde que nunca-, que decía mucho en favor de nuestro Partido, que defiende la recuperación de la MEMORIA HISTÓRICA y, por tanto, debemos de predicar con el ejemplo, no debe verse suficiente, cuando se vuelve a hablar de la cuestión de forma tan interesante, como la que os he dicho al principio de este comentario mío, en Sistema Digital.

Efecitvamente, Juan Negrín fue discípulo de Don Santiago Ramón y Cajal, pero el “cainismo” en la política española, como veremos más adelante en otro post sobre Zugazagoitia -en palabras del historiador y profesor mío en la Universidad Autónoma de Madrid Manuel Pérez Ledesma- hicieron que Negrín fuera odiado y denostado por otras personas del socialismo español, cuya talla intelectual y física era notablemente inferior a la de él, crearan una serie de bulos y montajes difamadores y calumniadores, que lo convirtieron en algo parecido a la “bestia negra” del socialismo español. Bien estaría que aquellos que hicieron semejantes barbaridades en el socialismo -a los fascistas que hicieron de voceros pues hicieron su trabajo- explicaran por qué lo hicieron.
Gustavo Vidal Manzanares nos cuenta en su artículo de Sistema Digital que conoció a Juan Negrín en la Universidad de Madrid, participando activamente en el Proyecto de Ciudad Universitaria de Madrid. Parece compartir ese interés por la figura de quien llegó a ser Presidente de Gobierno durante la Guerra Civil, diciendo textualmente que “me impresionó por su superioridad intelectual y su sencillez…cualquier cosa de las que dijo era digna de ser escuchada…”.
Por qué entonces fue ferozmente calumniado. El cainismo político en los socialistas lo puede explicar, pero Vidal Manzanares dice algunas cosas realmente interesantes. Ni más ni menos que encarnar el esfuerzo bélico contra Franco, fue lo que le abocó al torbellino de calumnias. Esto es como para reflexionar seriamente.
Nos recuerda a todos que Zugazagoitia advirtió que el fracaso de la guerra se iba a personificar en Negrín, lo que a su juicio era una notable injusticia. Aun en el caso de que fueran primero los franquistas quienes iniciaron el despiece personal de este insigne científico y brillante político, no resulta muy edificante que sus compañeros socialistas dieran pábulo a las infamias que se vertían desde el lado golpista, y se le llegara a tachar nada menos que de filocomunista, nada más incierto y nada más repugnante y miserable, en mi opinión. De cómo era la figura realmente lo demuestra la paciencia que ha tenido la familia y sus herederos hasta que se repusiera a su familiar donde le correspondía.
El resto de la semblanza adelantada a su tiempo de este compañero y su militancia- paradojas de la vida- en las filas prietistas, alejado del marxismo de su fundador Pablo Iglesias, no parece corresponder con un filocomunista. Seguramente su laicismo -poco hemos avanzado en ese terreno- le crearon sus primeras enemistades. Como la semblanza que hace Vidal Manzanares es tan apasionante como la que hacía en julio del año pasado -cuando se volvió a admitir como militantes del partido a 36 compañeros que jamás se les tuvo que expulsar- os dejo con ella, sin antes proponeros mi reflexión del principio completada ¿Cuanto más tendremos que avanzar para la verdadera democratización interna de nuestro Partido?


[...] Fuente: Un rojillo infiltrado en el ático. [...]