Según el panfleto propagandÃstico, llamado CLÃNICO EXPRESIÓN, que en el último número ha cambiado su formato, porque habÃa llegado a oÃdos de la Dirección que el formato se parecÃa demasiado al dominical del diario monárquico y conservador -sobre todo esto último- ABC la GuarderÃa se encuentra situada en la Planta Baja del Ala Sur, “con acceso directo desde la calle y cuenta con amplias salas y un patio cubierto para que nuestros niños estén lo más cómodos y protegidos posible”.
¿De dónde se han sacado que la GuarderÃa se encuentra ya en el sitio que la Dirección dice estar? Un poquito de por favor. Digan claramente que esa es su intención, y que para ello han realizado unas obras; unas obras que sitúan la GuarderÃa junto a un Servicio de Infecciosos, que los trabajadores con hijos no ven con buenos ojos. Que prefieren la ubicación que se consiguió con mucha lucha y mucha reivindicación de, la siempre denostada por estos aprendices de brujo, Administración socialista magnÃfica ubicación, y esta si que lo es y no lo que prometen como cambio, también con acceso directo desde la calle y con un jardÃn amplio y bien preparado para el juego de los niños, además de una excelente orientación, con respecto al sol, que hace del medio dÃa el mejor momento de sacar a los niños al jardÃn. Lo digo con orgullo porque he llevado a mi hijo a esa GuarderÃa.
PodrÃan decir que algún “inteligente” con gran sensibilidad por los niños, pensó que la mejor ubicación para los Quirófanos de la CirugÃa Mayor Ambulatoria (CMA para los profesionales) era ese lugar. Pero en aquel entonces ni ahora saben explicar el despilfarro que supone y que ha supuesto, reformar toda la planta baja norte para instalar allà la CMA, hace muy pocos años, con un material y unas instalaciones prácticamente nuevas, para desubicarla de donde está y liarse con otra obra -que dará sus buenos dineros a la UTE que realiza las obras del ClÃnico, y lo innecesario del traslado, tan lejano de las nuevas urgencias, y del bloque quirúrgico del ala norte, en caso de complicaciones, con los largos pasillos del ClÃnico atestados siempre de usuarios y trabajadores transitando por ellos.
¿Por qué no explican las motivaciones espúreas reales de una obra tan surrealista? Claro que viniendo las ocurrencias todo puede tener sentido. Y sino en el próximo post que se va a titular Un Marciano en el ClÃnico, veremos el gusto por la epÃstola que tiene algún directivo de nuestro querido hospital, pero nada de recibir a los trabajadores cuando protestan por algo tan importante para ellos como su puesto de trabajo, como ha sido en el caso del cierre del Lavadero.

