Pero a veces parece eterno. Esto del PP ya es charco tras charco. Lo malo no es sólo tanto charco -que ya es suficiente- sino qué es lo que permite que un país, en un Estado como el Español, haya tanto charco de corrupción y de pestilencia. Un país con cultura milenaria desde los Fenicios y Tartessos, de comerciantes, si, pero de corruptos, a saber sólo cuando la pobreza de tanta egolatría de Imperio donde nunca se ponía el sol, hizo aparecer la picaresca. Mal momento fue ese, porque lo llevamos a cuestas desde entonces.
Otro charco más esta vez, y nunca es tarde para que es charco se limpie y se seque. Sí, esta vez en Galapagar. Nos lo cuenta El País hoy que la Cámara de Cuentas ha encontrado graves irregularidades. Digo que nunca es tarde pero a veces parece que se hace eterno porque a buen seguro que en la marea de corrupción que se ha despatado esta vez, como en tantas otras, ésta se lleva por delante siempre a gente honesta y digna, a la que se les causa un daño, casi irreparable, los corruptos pasan por el lugar como si hubiera pasado un ciclón que arrasa con todo, los que no quieren problemas se ponen a cubierto, no vaya a ser que les pase como a los que se lleva por delante la marea, otros incluso soplan para que el ciclón sea más fuerte, para que la destrucción pueda alcanzar hasta los lugares, donde estos incautos se esconden o miran para otro lado, como si con la destrucción total puedan luego aparecer como los salvadores y los que pueden arreglar situación tan lastimosa.
Así que una vez pasado este vendaval, vamos a sentarnos a descansar, recoger todo lo que no haya quedado inutilizado, recuperar a las personas que no hayan “volado”, y a esperar que la próxima marea, el próximo salpicazo, aparezca por donde menos nos esperamos. O si. Sólo hay que mirar a Valencia o Madrid y esperar, bien guarnecidos…..
Hoy estoy escéptico con el sistema. Es lo que hay. Mañana quien sabe.

