Que si no, como diría el bueno del compañero Francisco Bustelo en una reunión de la Coordinadora de la Agrupación Socialista Madrileña, cuando nos reuníamos en el despacho de Peces-Barba y Mohedano, en la madrileña calle de Fernando VI, justo encima de la librería Antonio Machado, si un marciano descendiera ahora en medio de las “primarias” pensaría que era todo lo contrario. Parece que contra Franco practicábamos más la democracia interna (las primarias son para una situación externa de candidatos a elecciones autonómicas y por tanto nada de nada -¡que nadie se llame a engaño! González dixit- de interna) que en los tiempos actuales. Porque tener claramente enfrente otra ideología conservadora, e incluso reaccionaria parece que ayuda a clarificar ideas en la izquierda, en nuestro caso en el socialismo.
Ahora el debate ideológico de los candidatos a las elecciones de la Comunidad de Madrid por nuestro Partido está siendo intenso: “Dame los censos que no los tengo”, “estoy en mejores condiciones que tú”, “estoy mejor preparada” y cosas por el estilo. A falta de argumentación se cae en “el cuerpo a cuerpo personal”, que como todo el mundo sabe clarifica mucho el debate socialista. Es más volviendo al marciano anterior, éste lo mismo hasta se estaría preguntando como los compañeros de Servicios 100 x 100 Públicos, a los que se agradece su colaboración para iniciar el debate que algunos no quieren que exista nunca, diría que en los momentos claves del socialismo siempre aparece alguien de derechas que se nos cuela dentro. Resulta difícil explicar -esto lo dijo Alfonso Guerra no yo- a miles de trabajadores que en bien del interés público hay que “reconvertirlos” haciéndoles pasar una temporada por el paro ¿Por qué ellos y no los que tienen los contratos blindados a golpe de millones de euros? “reciclaros” por “itinerarios formativos” pensados en la “nevera” de un despacho pero sin contar con la cruda realidad de que están decidiendo por otros seres humanos sin contar con ellos, por el “bien patrio”, y además si no se saben reciclar -a determinadas edades la capacidad de cambio a otras actividades en los humanos resulta cada vez más limitada (esto lo debiera de saber cualquier prohombre de la patria que se precie) te quedas sin cobrar el paro. También en expresión del anterior compañero, sólo falta que le digas al elegido cuándo tiene que suicidarse.
En un momento en que la ciudadanía madrileña comienza por fin a despertar y ver que las políticas conservadoras son dañinas para la salud, y nefastas para la educación y convivencia ciudadana, es un auténtico despropósito desviar la atención con un “escenario teatral innecesario”. Nuestro marciano debe estar ocupadísimo pensando, como los compañeros de Servicios 100 x 100 Públicos, que cuando se produce una situación de recomposición de la relación de fuerzas entre Capital y Trabajo, siempre se incrustan elementos burgueses y derechas en las filas socialistas.
No aprendemos nunca. No basta con que Julián Zugazagoitia hablara del cainismo político entre los socialistas. Además hay que recurrir a la descalificación personal, al descrédito del que quiere ser candidato por trabajo opositor intenso al Gobierno de la Señora Aguirre.
Quien me conoce, sabe que no soy dado a la “liderología” y menos a la defensa de las burocracias o aparatos de poder. Siempre he sido una persona, dentro del socialismo y del Marxismo bastante heterodoxa. En mis tiempos estudiantiles había quien con los mismos planteamientos y principios actuales, me llamaban -en términos se supone que despectivos- socialdemócrata y revisionista, desde -decían ellos planteamientos de “revolución permanente”-. Esos mismos hoy día están integrados en el aparato no ya socialdemócrata, sino social-liberal. Y no es que la gente no pueda evolucionar, debe evolucionar, con los tiempos y las circunstancias, pero no se puede utilizar dobles discursos, dependiendo de las audiencias que tengas y del escenario político en el que te encuentras.
Para concretar, cuando estás en la oposición tus principios deben ser los mismos que si estás en el Gobierno. La forma de ponerlos en práctica y de realizar esos principios-objetivos es diferente, dependiendo de cada una de las circunstancias mencionadas.
Quien me conoce también desde la juventud, sabe que soy una persona leal, solidaria con el trabajo para la consecución de los objetivos socialistas, y que la política la sigo pensando y pensaré en mayúsculas. Las dos veces que he aceptado responsabilidades políticas o sindicales, todo el que ha coincidido conmigo en esos tiempos sabe los resultados prácticos de ese trabajo.
En la Universidad Autónoma, la Agrupación Socialista Universitaria la dejé con una potente sección con afiliados en todas las facultades, y que estaba implantada en todos los niveles y sectores del mundo universitario: profesores, estudiantes. En mis tiempos de Secretario de Comité de Empresa del Área 7 de Salud de Madrid, conseguimos casi triplicar en un año la afiliación desde el escaso centenar a algo más de 300 afiliados. En 1994 era el personal laboral más votado del área.
Por ello que me sienta identificado más en este terreno con quienes “se han batido el cobre” en la Oposición a la Señora Aguirre, aunque tenga ciertas discrepancias ideológicas. Hago estas consideraciones, porque he leido tres artículos, dos en la prensa y otro en un magnífico blog de otra compañera siempre comprometida con la Sanidad Pública.
Decía un querido compañero y además amigo de la Dirección Socialista de Hospital Clínico -con el que a pesar de ser compañeros y amigos no compartíamos en absoluto las mismas visiones de la solución de los problemas- que para los puestos de responsabilidad política valía cualquiera, a lo que yo siempre le contestaba que no era de extrañar que la Sanidad empezase a tomar los derroteros que ya tomaba en 1995 antes de que la derecha llegase al Gobierno del Estado.
La tecnocracia no es aséptica. Tiene ideología y cuando se nombran responsables políticos, en Sanidad, Educación u otros Servicios Públicos, deben ser profesionales de esos Servicios Públicos quienes sean nombrados para ejercer las responsabilidades de las que se trate. Por lo tanto no vale cualquiera.
Huyo siempre del ingenio y agudeza de la frases sin contenido, pero que son brindis al sol, sobre las campañas electorales. Creo que unas elecciones primarias, para unas elecciones externas al Partido no es el ejemplo de democracia interna. Ésta se concibe cuando hay debate de alternativas -que pueden luego escenificarse en diferentes candidatos dentro del Partido para los órganos de dirección de éste y siempre representando el voto mayoritario aunque sea proporcional a las diferentes visiones del socialismo dentro de la Organización-. Cuando existe el debate de forma natural, sin dramas de que “estás conmigo o estás contra mi” de que si no opinas como la dirección de tu Partido, y además lo expresas, eres desleal. Eso no es democracia interna. Estamos todavía muy lejos. Y con cortinas de humo podemos cada vez alejarnos más.
En cualquier caso lo que siempre se debe reconocer es el trabajo y quien lo hace. No parece que sea un buen servicio a ninguna, organización, empresa, etc., que unos hagan el trabajo y otros se pongan las medallas, con esa expresión tan castiza de “quita tú que ahora voy yo”. No basta con decir siempre lo que vas a hacer, sino lo que realmente haces en cada momento. Y lo que queda en el ciudadano/a al final es que alguien se acuerde de los vecinos de Fuencarral y exija que los compromisos electorales se cumplan, haciendo el Centro de Salud prometido. El debate no ha hecho más que empezar…

