Tenía que pasar y todavía, a falta de los censos ni hemos empezado con las primarias. Nada, que no puede haber debate. Entre socialistas no ¡Como tenemos todos el mismo proyecto, programa y manera de pensar! Y ¿Quién ha dicho que esto sea así? ¿Nos lo han preguntado al resto de los socialistas o es sólo su opinión? Esto es lo más alejado -a mi juicio- del socialismo y la democracia que he visto en mis 36 años largos de militancia socialista. Será que no soy un ciudadano preparado, pero sí se me pedirá el voto. Mi opinión no, pero mi voto sí ¿Desde cuando todos los socialistas piensan igual y en qué estatutos pone eso? … Esto -también en modesta opinión como todo este post por supuesto- huele a pensamiento único. Es mi manera de pensar (soy dueño de mis pensamientos) y mi opinión (y esclavo de lo que digo).
Pero si todos los socialistas pensamos igual ¿Qué es lo que votamos en los diferentes candidatos? Si no se debaten los Proyectos y Programas socialistas ¿Cómo se elaboran? Lo mismo por inspiración divina -si viene de los cristianos que últimamente se han sumado al Partido- o por vía de transmisión por un “medium” del revisionismo de Bernstein, cuya ideología es la dominante hoy en nuestra organización. Pero ¡tate! ¿Qué digo? Si entre los socialistas no existe eso
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Lo que todavía ando buscando es qué entienden algun@s por democracia interna y por elección, si no podemos saber lo que piensan dada uno, de los problemas que tenemos los madrileños. ¿Cómo podemos saber quien está más preparado o no? Supongo que por auto de fe. Vuelvo a decir que -según mi criterio- esto está en las antípodas del socialismo.
Y concluyo este breve pensamiento con la percepción de que difícilmente cree en la democracia interna del Partido, quien ve con dramatismo y traumatismo que se debatan programas y alternativas socialistas dentro del Partido (que es precisamente donde se debe hacer). Quien no tiene seguro que su pensamiento, sus alternativas y soluciones a los problemas de la ciudadanía sean los más razonables, tiene necesidad, o bien de imponer su criterio, o bien “indicar” que nadie debe expresar pensamiento alguno, si éste contradice a la dirección del Partido (o cree que se contradice).
Otro día continuaré con las ocurrencias sobre el comportamiento del buen parado o sobre “la alternancia en las obras públicas prioritarias”…

